lunes, 19 de enero de 2015

CONTANDO 53 SEMANAS




En la 4ª semana Karina nos propone inspirarnos en el cuadro de José de la Barra " Libertad Natural".

En el aire mariposas
en sus manos el océano inmenso
mujer de sonrisa dulce
de melena al viento
con reflejos irisados
de mirada enamorada
geométricos azules en su cuerpo
nubes dibujando el cielo
protectora de la vida
la mujer y el universo










miércoles, 14 de enero de 2015

ESTE JUEVES:ESCRITURA CREATIVA




Escritura creativa partiendo de una primera frase.

La chica de las pecas tuvo un presentimiento al salir de la cocina y encaminarse al patio trasero de la casa donde guardaban el carbón para encender la candela. El suelo estaba mojado por el aguacero que había caído hacía unos minutos y sus zapatillas se empaparon dificultando sus pasos por aquel barrizal. Al llegar a la puerta volvió a sentir esa punzada en el pecho, esa rara sensación que momentos antes había notado, y retiró la mano del cordel que servía para abrir el cerrojillo que la mantenía cerrada. Dentro dormían gallinas, perros, gatos y algunas palomas que buscaba refugio en las noches invernales. 
Ya había amanecido cuando abrió los ojos aquella mañana, siempre solía despertar temprano, cuando aún estaba oscuro, pero el día anterior se había ido a dormir muy cansada y tardó en conciliar el sueño. La despertó la luz de un relámpago que iluminó su cuarto y el sonido del trueno que lo siguió. De un salto salió de la cama y  fue directamente a la ventana para ver como llovía, era algo que siempre le gustó mirar. Un pequeño conejo cruzó saltando por delante de la verja del patio y se perdió entre los matorrales. Los perros ladraron y el canto de un gallo la sacó de su ensimismamiento.
Fue hasta la cocina para encender el fuego y poner la cafetera a calentar pero vio que faltaría carbón y quiso tenerlo preparado para cuando se fueran levantando los muchachos. Desde que el padre abandonó a la familia habían pasado muchas penalidades, su madre había muerto poco después y ella era la mayor de cuatro hermanos. 
Al salir de la cocina y encaminarse al patio fue cuando sintió ese presentimiento que se agudizó al tocar la puerta del trastero. Quedó paralizada durante unos segundos y sacudiendo sus pensamientos la abrió y entró en aquella habitación desordenada y algo oscura mientras por sus pies se cruzaban a toda velocidad gallinas, perros y gatos que salían en busca de libertad. Cuando acostumbró sus ojos a aquella luz observó en un rincón un hombre que dormía sobre unas mantas. Sobresaltada fue a correr hacia la casa pero el hombre la detuvo llamándola por su nombre. Se giró y miró su cara. 
Los ojos del hombre mostraban alegría pero en su rostro había una lastimosa expresión de tristeza, su piel blanca estaba dibujada de pecas.


Esta semana nos encontramos en el blog Lugar de Encuentro



lunes, 12 de enero de 2015

CONTANDO 53 SEMANAS





En la tercera semana de este año nos inspiramos en la palabra Utopía.

              U rdimos sueños de esperanza 
                            t ramamos ilusionados pensamientos
               o lvidamos pasadas diferencias
                              p osibilitamos ese lugar de encuentro
                                        i niciamos cada día con esa anhelada utopía
                                            a nsiamos convertir nuestro mundo en perfecto





Más amigos nos acompañan en el blog Palabras de Sindel.




miércoles, 7 de enero de 2015

ESTE JUEVES: SE FUE LA LUZ





En las frías noches de invierno era algo habitual que en cuanto empezaban a sonar truenos, en todas las casas de la Isla se pronosticara que se iba a ir la luz y ocurría así. En casa de mis abuelos había un quinqué que siempre estaba preparado para estas ocasiones, disponía de un depósito para petróleo y una mecha que se manejaba con una rueda situada en un lateral. Eran años de novelas radiofónicas y sillas alrededor de una copa para calentarnos, ese brasero que todas las tardes se preparaba con cuidado para que durara hasta la hora de irse a dormir, era un ritual que solía llevar a cabo mi abuela en la azotea, junto a puerta de la cocina que estaba situada en el cuarto alto de la casa. 
Esas noches de relámpagos, truenos y frío eran toda una aventura, esperábamos que las bombillas se apagasen en cualquier momento y que la radio quedase muda en medio de lo más interesante del programa que estuviera emitiéndose para volver cuando ya sonaban los acordes de la despedida de la emisora. Pero mientras duraba el apagón todo se volvía especial, se encendía el viejo quinqué, esperábamos en esa semioscuridad contando historias y cuentos y calculando si la tormenta se acercaba o alejaba según la distancia de tiempo que había entre la luz del relámpago y el sonido del trueno, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ¡se está alejando!, antes contamos cinco. Y la luz volvía al mismo tiempo en que la tormenta se iba camino de Algeciras. 
El quinqué volvía a su rincón donde esperaría otra ocasión en la que volver a ser el centro de todas las miradas y nos íbamos a dormir tranquilos sabiendo que el temporal no nos había afectado salvo en que nos quedamos con las ganas de saber que ocurría a la protagonista de la novela, pero eso no tenía importancia, lo que de verdad importaba es que éramos felices con cualquier cosa, hasta con los apagones de luz.




lunes, 5 de enero de 2015

CONTANDO 53 SEMANAS




Semana 2

La propuesta de nuestra amiga Karina es inspirarnos en la imagen que nos ha dejado. Un folio en blanco, una pluma, un reloj y un pisapapeles representando la esfera de la Tierra.


Hay personas a las que la vida se les hace demasiado costosa, que les aporta pocos momentos de felicidad en comparación a los se les hacen insoportables. 
 María de los Ángeles podría haber sido feliz según decimos todos los que la conocimos, tenía su carrera de magisterio, trabajaba en un buen colegio, todas sus compañeras y compañeros la apreciaban, era atractiva, sus alumnos la adoraban y había conocido a un hombre que la amaba y ella parecía que también se había enamorado. Su relación no fue muy larga, ella hacía ya un tiempo que había decidido comprarse un piso y dejar de vivir en casa de su hermana con la que estaba desde pequeña porque su madre había muerto.
Era un bonito piso, bien iluminado y con unas preciosas vistas, un onceavo que daba a una hermosa plaza donde antiguamente estuvo la fábrica de cerveza Skol, a la entrada de Cádiz. Cuando Ana y yo fuimos a verlo Ángeles estaba radiante y contenta por tener al fin su propio hogar, tenía miles de proyectos sobre la decoración y las tres pasamos una distraída tarde hablando de cortinas, muebles, y todas esas cosas que se hacen con tanta ilusión por primera vez.  Al salir, Ana y yo nos miramos sin decirnos nada pero nuestra mirada era de temor, un temor que no quisimos ni mencionar y que meses después nos confesamos.
María de los Ángeles se quedó embarazada y tuvo que dejar de tomar su medicación de antidepresivos que eran la pócima diaria para enfrentar con ánimo esas 24 horas que los relojes le ponían por delante. Estaba en su último mes de embarazo cuando sentada en su cocina escribió sobre un folio en blanco que no quería seguir en este mundo y mucho menos castigar a su hijo al que amaba sobre todas las cosas a tener que soportarlo también, la vida le había parecido algo tan cruel que no deseaba eso para su bebé. 
Abrió la ventana y saltó al vacío en aquel frío mes de diciembre, frío, y triste como ningún otro.




Mi escrito es un homenaje a una amiga que quiso dejar este lugar en busca de un paraíso en el que vivir con su hijo.