lunes, 9 de noviembre de 2015

ALFILERES




Relato inspirado en la imagen

Podrían haber formado parte de una acogedora mesa camilla donde las familias se reunirían al calor de un brasero y contarían sus vivencias. Podrían haber sido madera abrazada por las fuertes manos de un agricultor que en su rudeza acaricia el mango de una herramienta. Podrían haber sido cualquier cosa, incluso parte de un lápiz y haber intervenido en el aprendizaje de un pequeño trazando sus primeras letras o ser acariciados por las manos de una joven soñadora que escribe sus emocionadas palabras de amor, pero un artesano decidió que serían pinzas de tender, alfileres, y durante muchos años hicieron su labor con alegría sujetando en el alambre las ropas de todos los que habitaban en aquella casa. Ellos sabían si había visitas, si venía un bebé nuevo, si los mayores ya empezaban a ser demasiado viejos, todo lo deducían  por las prendas que colgaban. Cuando aquella muchacha los eligió entre muchos otros en la tienda donde esperaban  su vida empezó a tener sentido. Cuántas horas de sol, cuántos chaparrones, cuántos sustos cuando los pequeños tiraban en sus juegos de las sábanas que se oreaban escondiéndose entre ellas. Pero el tiempo pasa inexorablemente para todos y en las manos de aquella mujer se fueron haciendo visibles los años, y cada vez le costaba más manejarlos, a veces se les caían al suelo por falta de habilidad en sus dedos artríticos. Poco a poco fue dejando de salir al hermoso jardín donde tendía. Las pinzas, también envejecidas se han acostumbrado a esta quietud, expuestas a las inclemencias del tiempo y a los bichejos que se pasean sobre su raída madera, sienten el cariño de una avispada araña que se ha aprovechado de su lugar estratégico para situar una hermosa tela que es ya lo único que sujetan.  Pudieron ser incluso parte de un trinquete o un bauprés, quién sabe,  y haber navegado por el mundo, pero el destino decidió que fueran lo que son, unas simples pinzas para tender orgullosas de haber cumplido siempre con su cometido.



lunes, 2 de noviembre de 2015

CONTANDO 53 SEMANAS




Semana 45 inspirados en la palabra NIDO.

Para mi amado
un nido tengo en el alma
un nido hecho de nubes
de finas arenas rubias
de espuma blanca de olas
y de azucenas albas
de palabras susurradas
de suspiros y añoranzas
de besos imaginados
de entrelazados sueños
y caricias anheladas 
de risas, lágrimas y quejidos
un rincón escondido
un nido de amor
tengo en el alma









CONTANDO 53 SEMANAS




Semana 44 inspirados en la imagen obra de nuestra amiga Gaby.


El sol en la mirada
un cielo estrellado
montañas y rayos dorados
pez chocolateado


 



domingo, 25 de octubre de 2015

CARMINA




Mi tía Carmina con su marido y conmigo por la calle Rosario.

No quiero entristecerme recordando a mi tía Carmina que el viernes pasado ha dejado de estar entre nosotros. Ella era una mujer vitalista que ha sabido aprovechar cada momento.  Hasta el mes pasado ha estado disfrutando de una de las cosas que más le gustaba hacer, bañarse en el mar. La playa ha sido siempre su lugar preferido, nunca ha tenido pereza para pasar unas horas paseando por la orilla o cogiendo almejas, para lo que tenía una especial destreza,  y no dejaba escapar la ocasión de luchar contra las olas. Ha sido una madre excepcional,  luchadora y generosa, siempre dispuesta a ayudar sin importarle el trabajo que tuviera que afrontar. Una enamorada de su pasado, de sus años en Sancti Petri con sus seis hermanos, de los días vividos en aquella casa hermosa situada al lado mismo del caño que se encaminaba hacia la Isla.  Su padre era el farista del Faro del Castillo de Sancti Petri y su vida ha estado siempre relacionada con el mar. Por edad, Carmina era inseparable de su hermana Charo, mi madre,  compartiendo incluso la misma cama. Juntas vivieron sus primeros años, juntas fueron a la escuela y juntas trabajaron como maestras en el colegio Pelele, juntas pasearon la calle Real en sus años de juventud y siguieron compartiendo todos los días de su vida incluso después de casarse y tener sus hijos a los que criaron como hermanos. Ella me enseñó tantas cosas... juntas hacíamos repostería, qué ricas las galletas rellenas de flan, fritas y rebozadas con azúcar y canela,  y en las tardes de inviernos que hacía sol y buena temperatura nos sentábamos en la azotea a bordar. Qué paciencia conmigo cuando durante una buena temporada por las tardes, después del colegio me iba a su casa para asistir a clases particulares con un profesor que vivía cerca. Allí cenaba, y dormía en el cuarto de mi primo que tenía que trasladarse a una cama que se abría en el salón. Son detalles que solo aprecias cuando te das cuenta de lo que cuesta agregar más responsabilidades a las muchas que ya tenemos. Pero ni ella ni Paco, su marido, se quejaban de tener más trabajo, al contrario, siempre sentí que era muy querida por ellos. Es duro pensar que no puedes volver a ver a un ser querido pero son tan gratos los recuerdos que me quedan de ella que siempre tendrá un lugar en mi pensamiento y estoy segura que también en el de todos los que la han conocido. Ella está en sus hijos y en sus nietos y nietas, y está en mí porque jamás olvidaré todos los buenos ratos que vivimos juntas.

Este recuerdo es un homenaje a una gran mujer.



miércoles, 21 de octubre de 2015

CONTANDO 53 SEMANAS




Semana 43 inspirados en la palabra Madre.

Por qué será que a nuestras madres siempre las vemos mayores si cuando nacemos son aún muchachas jóvenes, y en cambio,  los hijos siempre nos sentimos niños cuando estamos a su lado, aunque seamos mayores.