martes, 1 de noviembre de 2011

RITMO NATURAL



Almendro en flor


Ramas floridas del almendro


Nada comparable a la belleza natural 


Días de sol, agua y luz para convertir las flores en frutos.


Y el milagro de la naturaleza año tras año.

   Unas bellas fotos para tranquilizar los ánimos de los blogueros que hemos acudido a la convocatoria de Teresa. He acabado con la cabeza llena de fantasmas, brujas, difuntos, gritos, aullidos, pesadillas y todas las palabras que se relacionan de alguna forma con el miedo.
   Un montón de relatos espeluznantes y de una gran calidad. Ha sido un horrible placer leer a tanta gente que disfruta con el juego de organizar las palabras. Casi todos nos hemos movido en los límites entre la vida y la muerte, no podía ser de otra forma, dado el tema que nos proponían.
   Seguiré leyendo los escritos que aún no he podido leer pero hoy ya estoy saturada de maldades. Mañana continuaré, si no me desvanezco entre las sábanas.
   Para desentumecerme de tanta lectura he hecho una Tarta de Santiago con las almendras de las fotos.
    

4 comentarios:

Verónica Marsá dijo...

¡Queremos receta!
¡Queremos receta!
¡Queremos receta!

Pues ya me va bien la imagen de ese proceso natural... las almendras de mi almendro siguen colgadas o cayendo, no tengo conciencia. Una vecina me da la tabarra todos los días para que las recoja y ni tiempo de asomarme a por ellas!!!

Ahora, si nos das la receta de esta tarta con almendras, no tendré excusa.

Gracias por ese "desfantasmamiento" tan oportuno. Besito.

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Verónica, tienes la receta en mi otro blog. Http://miscelaneadeleo.blogspot.com/

don vito andolina dijo...

Hola,preciosas imágenes van desnudando la integral y pura belleza de este blog, si te va la palabra elegida, la poesía, te invito al mio,será un placer,es,
http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
gracias, buen día, besos en verso..

Mari Carmen Polo dijo...

Haces bien en tomarte un descanso, que tanto repelús le termina a una zumbando en los oído, y esa tarta de Santiago, que ya he visto en tu blog, tiene que estar para comérsela y no dejar ni una miga, y más si está hecha con esas almendras tan chulas.

Un abrazo