jueves, 17 de noviembre de 2011

ESTE JUEVES : El grito de los excluidos










Una niña de 10 años se ha suicidado en Georgetown al no poder soportar el acoso escolar que sufría a diario en el colegio. La pequeña Ashlynn se quitó la vida colgándose del cuello con una bufanda después de aguantar años de burlas, insultos y humillaciones.


Uno de cada cuatro escolares españoles de entre 8 y 17 años está en riesgo de padecer secuelas a causa del acoso y la violencia escolar, según ha explicado el psicólogo especialista en moobing y acoso escolar Iñaki Piñuel, que pronunciará este miércoles por la tarde una conferencia en la Biblioteca Bidebarrieta de Bilbao.
Según Piñuel, el principal peligro del 'bullying' para el futuro de los chavales son los trastornos derivados del estrés postraumático que puede generar. 

Por ello, ha alertado de la incidencia del acoso escolar en las aulas españolas, donde al menos el 44 por ciento de los estudiantes ha padecido alguna situación de maltrato recurrente, según datos recogidos en el Informe Cisneros X sobre Acoso y Violencia Escolar, en el que el experto ha participado. 

Este estudio revela, además, que la modalidad más frecuente de bullying es la que se refiere al bloqueo social (marginación, aislamiento), presente en el 30% de los casos. Le siguen el hostigamiento (21%), la manipulación (20%) y la coacción (17%). Exclusión social (16%), intimidación (14%), agresiones (13%) y amenazas (9%) completan la tabla.

Para Piñuel, prevenir, detectar y detener el acoso cuanto antes es fundamental para evitar el desarrollo de secuelas y trastornos de estrés postraumático que pueden prolongarse y cronificarse, llegando hasta la madurez. "No prevenir ni afrontar el problema, por parte de los educadores, padres y profesores, puede provocar que la victimización se convierta en algo crónico, haciendo que esas personas sean más vulnerables en el futuro a otras formas de maltrato", ha señalado el experto. 

Por ello, el psicólogo recomienda estar atento a la conducta del menor y apoyarle en cuanto sufra algún tipo de acoso. "Los padres deben escuchar al niño, apoyarle en todo y, sobre todo, evitar trivializar o banalizar el problema, enviando mensajes tóxicos del tipo 'no hagas caso', 'son cosas normales' o 'debes integrarte con tus compañeros' porque incrementan la indefensión del niño acosado e internalizan la culpabilidad, paralizándolo", ha afirmado. 

Para prevenir el maltrato desde un principio, los especialistas en bullying han detectado varios signos externos que pueden esconder el acoso. Así, la irratibilidad del niño (rabietas o broncas sin mucho sentido), los problemas psicosomáticos (dolores extraños, cefaleas, dolores de estómago, etc.), la repentina resistencia a ir al colegio, los estados de disociación (cuando no quiere hablar del colegio como un mecanismo de defensa), la onicofagia (morderse las uñas), los cambios repentinos en el humor o en el rendimiento escolar (con el estrés postraumático pueden perder la concentración o la memoria a largo plazo), o el miedo a volver a clase después de un fin de semana o unos días de vacaciones, son algunos de esos síntomas. 

El psicólogo estima que, con una detección temprana y el tratamiento de las secuelas del Síndrome de estrés postraumático infantil, éstas pueden combatirse a través de técnicas neurocognitivas como EMDR que, según el experto, tienen una tasa de éxito del 70/80 por ciento en pocas sesiones de trabajo con los niños victimizados.



Me he tomado la libertad de copiar estas noticias para ilustrar la pequeña reflexión que quiero hacer para este jueves.

   Mi abuela decía que el árbol hay que enderezarlo desde pequeño. No soy partidaria de una educación estricta ni mucho menos de las autoritarias, de aquellas del  "más vale que lloren ellos ahora que luego sus padres", pero sí de inculcar unos valores y procurar un  entendimiento de lo que es la diversidad y las diferencias.  Y sobretodo el valor de la vida y el respeto hacia los demás.
   La familia es el núcleo más pequeño de la sociedad, ya sea el tipo de familia que sea, que no me ciño a la clásica, y si la suma de todos estos pequeños grupos sociales funcionan, tenemos casi garantizado que ampliando nuestro campo de visión veremos que todo sigue funcionando igualmente.
   ¿Acabaremos así con esta lacra social que está instalándose entre nosotros de manera tan desproporcionada?. 



10 comentarios:

Mari Carmen Polo dijo...

Lástima de pequeña, y lástima todos los que como ella, se sienten discriminados y acosados por lo que sea.

No es que estas cosas no hayan ocurrido en el pasado, que sí, no hay más que recordar las burlas que se le hacían al 'tonto del pueblo' (porque siempre había alguno) y las pendejadas de las que era objeto el infeliz. Pero hemos pasado de una sociedad restrictiva a una sociedad completamente permisiva, y así están las cosas: padres sin autoridad y los profesores amedrentados por niñatos de mierda y por los mismos padres que no les dicen una palabra más alta que otra, no sea que el capullo/capulla se traumatice, y los niños, en general, haciendo lo que les sale de los cojones desde que tienen dos años.

(Si el amigo Jesús (del blog El Periódico del Prat, te leyera, diría que los niños son asesinos en potencia, tan positivo él siempre, jajaja. Me parto con este hombre, pero a veces creo que tiene razón)

Y esta es la sociedad a la que hemos llegado, amiga mía, y luego los padres se quejan de que no pueden con ellos...

Un abrazo y hasta mañana.

Neogeminis dijo...

Una reflexión muy atinada...y preocupante. Por aquí también, casi a diario, tenemos noticias de este calibre: chicos y adolescentes segregados por sus pares, dejados de lado por su apariencia, su carácter, su "rareza"...y el paso siguiente es el estallido de violencia, de uno u otro lado, se pierde la noción del límite y atraviesa lo que nunca después se puede recomponer.
Es muy triste, muy doloroso, y coincido en que es en la casa el lugar donde se generan estos conflictos de intolerancia y desde donde deberíamos intentar prevenirlos y solucionarlos.

Un saludo de juevera!

Verónica Marsá dijo...

Pues yo me voy a repetir porque siempre digo lo mismo. No es posible la educación de un niño si ambos padres trabajan, se quedan al comedor, salen del colegio a las cinco y siguen con actividades extraescolares y el fin de semana lo dedican a los partidos de fútbol, a tenis, a inglés o a hacer bolillos!

Los valores se transmiten por repetición y por imitación de los mayores que se tienen cerca ¿de qué adultos hablamos de la abuela cansada o de las obscenidades mentales diarias que siguen en la tele? O mejor, los conecto a la serie de turno, sea cual sea, o a la consola o al ordenador y que me dejen tranquila un rato.

Los valores de respeto se adquieren en el hogar primero; pero para ello tiene que haber alguien en el hogar, digo yo.

Se llama familia a cualquier cosa, amiga. Ser padres e hijos no es un título que te dan cuando vas al paritorio, es una labor que se cuaja con mucho esfuerzo. Yo recuerdo a mi madre, que aduras penas acabó la primaria, preguntándome los verbos, las tablas o las preposiciones, con el libro encima de la máquina de coser o haciendo la cena. Siempre estaba ahí, regañándome y consolándome cuando era necesario.

Bueno, que sí, que le doy la razón a Jesús cuando dice que estamos creando asesinos potenciales. Y tanto que se la doy.

Muy buena, Leonor. Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Estos casos terribles se dan cada día, aunque no terminen de esa forma fatal, quedarán las secuelas para siempre.
Me pregunto¿de dónde brota ese comportamiento de la exclusión entra los niños? Creo, como tú, que es vital el núcleo familiar, no se debe ni es justo abandonar toda responsabilidad en la escuela, los niños captan comportamientos violentos, acosos, gestos, conductas que ven en sus casas, en los médios, jugando horas y horas en las cónsolas a destruir vidas con violencia, placer e indiferencia.

Suscribo tus opiniones, estos comportamientos ya son un motivo alerta urgente. No podemos permanecer mirando para otro lado.

Besitos muchos amiga.

Pepe dijo...

Coincido plenamente conque las pautas de conducta se aprenden por imitación. ¿Cómo ser ejemplo a imitar si no estamos presentes en la vida de nuestros hijos?. El esfuerzo, el sacrificio, el cariño, el respeto hacia los demás, la tolerancia, son valores que se adquieren observando modelos. Los mejores modelos y el espejo en el que los animales se miran, son los padres y, aunque a veces lo olvidamos, animales somos.
Un abrazo.

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Estoy de acuerdo con vuestros comentarios.
Mari Carmen la sociedad somos nosotros y esto es lo que hemos hecho, en nuestras manos está que cambiemos las cosas.

Verónica, ya apuntaba yo que no quería hacer referencia a lo entendido por familia clásica, que para mi una familia es un grupo de personas que comparten juntos la vida, que sufren y gozan juntos. Sin tener por medio ni contratos, ni embarazos, ni más asuntos convencionales.

Neogéminis, como dices, el paso siguiente a una infancia abandonada es la violencia y la marginación.

Natàlia tenemos que actuar, sí, cada uno desde su posición.

Pepe, coincides con Verónica en que padres e hijos pasan pocas horas juntos, pero eso no quita que esas escasas ocasiones sean de provecho. Las conversaciones en casa, las opiniones acerca de temas como conflictos raciales, maltratos, la avaricia, la responsabilidad, ellos son esponjas y lo absorben todo. Nuestras palabras y nuestros hechos deben ser consecuentes y ellos nos imitaran.Ahí tenemos nuestra oportunidad.

Un beso para cada uno de vosotros.

Matices dijo...

Yo estoy con muchos, los valores y el respeto se aprenden en familia, da igual los aspectos familiares. Pienso que se adquiere un compromiso "completo" cuando se decide ser padre, y admito que a veces nos olvidamos, verlo es estar cerca de la solución. A mi me dan miedo las dos facetas la de acosador y la de acosado, en las dos hay victimas en potencia...
Besos!!

Juan Carlos dijo...

Creo que no hay que confundir el ámbito familiar con el escolar. Se trata de ese acoso que se da entre compañeros, entre iguales que excluyen a sus compañeros en base a cualquier diferencia, a cualquier factor que les haga vulnerables.
Pienso que en el ámbito familiar solo queda reforzar la autoestima del niño.
Muy interesante enfoque de una exclusión muy frecuente, como reflejan los datos que manejas y los casos que supongo todos conocemos.
Un abrazo.

Sindel dijo...

La noticia me ha dejado muda, no puedo creer que pasen estas cosas, no puedo aceptarlo.
Las palabras de tu abuela son magníficas y así tendría que ser, pero cada vez es más difícil encontrar gente que educa a sus hijos inculcandoles respeto por los demás. Cualquier signo de diferencia que tenga otro es motivo de burla.
Personalmente y al ser una persona que luchó toda la vida contra el sobrepeso, trato de inculcarle a mi hijo el respeto al otro, ´la mirada interna, el sentir del dolor ajeno. Espero que me dé buen resultado, porque yo padecí muchas burlas por ese tema, hasta que comprendí que la que estaba mal parada en este mundo no era yo.
Un abrazo.

Ceci dijo...

Los niños crecen de acuerdo al ejemplo, y el buen ejemplo debe provenir del hogar. Hoy lamentablemente se delega en otras intituciones y personas algo que debe ser inalienable de la familia, padres y entorno inmediato. La educación y el respeto por la diversidad, la compasión, la posibilidad de ver a los demás y sacar la vista del propio ombligo no son bienes en alza.
Te dejo un gran beso Leonor