domingo, 13 de noviembre de 2011

LA VELETA



La veleta siempre parada pero nunca quieta.
Gallos, brujas, barcos, cigüeñas, búhos o sirenas.
Girando y girando, ora al este, ora al sur, siempre dando vueltas te bamboleas en tu quietud.
Sueñas con un vendaval, con un viento huracanado que arranque tu pie clavado.
Sueñas con volar junto a bandadas de gansos que camino de otras tierras graznan en los ocasos.
Sueñas con arrancar las raíces que te agarran que no dejan que tus pies puedan emprender los pasos.
Quieres levantar el vuelo y alcanzar el horizonte y asomarte a las montañas y esconderte por el norte.
Curiosear por el mundo, pasearte con derroche y acercarte exploradora visitando otros rincones.
Injusto vivir el tuyo sin posibilidad de moverte.
Pregúntale al pajarillo que sobre ti se pose, dile al búho trasnochador que te cuente de la noche.
Llama al cuco caradura y a los jilgueros veloces que se sienten a tu vera y te cuenten con sus voces.
Pide al aire que susurra que te describa los montes,
que te detalle los mares, que te hable de los valles, de los ríos y de los bosques.
No te rindas, no dejes que te conformen, pide al herrero que te hizo que te suelte los anclajes, que ponga vela a tu mástil, que la libertad te otorgue, que te conceda la dicha de emprender ese viaje.


2 comentarios:

San dijo...

Leonor me ha gustado mucho esa cometa que está quieta pero que nunca para, como la vida misma.
Un abrazo.

Mari Carmen Polo dijo...

Pues sí, pobre veleta, siempre en movimiento y, sin embargo, no poder echar a volar como ella quisiera.

Precioso tu escrito, Leonor :)

Un abrazo