miércoles, 28 de diciembre de 2016

OLVIDAR




Imagen de internet


He guardado tus versos
los he envuelto con jirones de mi alma
los he escondido para no verlos
 atormentan mis sentidos
despedazan mis entrañas

Poemas cantados a un sueño
letras para un amor imposible
palabras que ahora evitadas
ocultas bajo el silencio
se desvanecen en la garganta

Tengo que renunciar a tus besos
 al roce de tus labios en mi boca
tengo que zafarme de tu abrazo
borrar el recuerdo de tus manos
escapar de tu mirada

Olvidarme a mí misma que fui tus versos
olvidar que ellos despertaron mi deseo
 olvidar cuánto anhelo tus palabras
que hoy yacen envueltas en jirones de mi alma.





lunes, 26 de diciembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Esta semana 52, la última del año, nos inspiramos en el título de la canción "Nos volveremos a ver". Quiero agradecer a Karina el tiempo que nos ha dedicado a los largo de los tres años que semana tras semana ha ido proponiendo el tema, enlazándonos, y regalándonos una imagen a cada uno de los participantes. Muchas gracias amiga. Seguiremos en contacto a través de las palabras. Felicidades por la constancia y el trabajo tan magnífico que has realizado. 



Nos volveremos a ver. Como una invocación repetía una y otra vez desde que despertaba al alba hasta que la rendía el sueño de madrugada. Nos volveremos a ver. Era su grito callado, su esperanza arrinconada. Nos volveremos a ver. En cualquier esquina, en una calle cualquiera. Nos volveremos a ver. En un sueño. En una mirada. Nos volveremos a ver. En un casual encuentro. Nos volveremos a ver repetía su mente como un eco confortador. Nos volveremos a ver. Nos volveremos a ver...










miércoles, 21 de diciembre de 2016

ESTE JUEVES: UN RELATO CON TRES ELEMENTOS





Esta semana nuestro anfitrión, Juan Carlos, desde su blog, ¿Y qué te cuento? nos propone escribir un relato libre, aunque nos lo complica teniendo que introducir en el mismo los tres elementos que nos indica: una actriz o actor en decadencia que no se adapta a su nueva situación y a los nuevos tiempos; un luchador o luchadora de sumo y por último una piscina en el atardecer. 


Era desolador mirarse cada mañana al espejo. Los años habían hecho mella en su piel, sus ojeras delataban las horas de insomnio que venía sufriendo. Los días pasaban y la llamada de su representante nunca llegaba. Ningún productor le ofrecía ni siquiera un papel de segundón que nunca hubiera aceptado por orgullo. A veces soñaba con vender su alma al diablo y ser un Dorian GreyA solas en su cuarto, recordaba los diálogos de alguna película reviviendo aquella época ubérrima que había pasado de forma fugaz. 

María nació hermosa, así lo dijo todo el que se asomó a su cuna. Creció y creció, a lo largo y a lo ancho, y al llegar a la pubertad empezaron sus miedos, sus complejos. Los espejos eran para ella el peor de los enemigos porque le mostraban lo que no quería ver, o más bien lo que no querían ver los demás y ella había interiorizado. Pasaba los días escondida de las miradas. Solo salía a un gimnasio cercano con la intención de perder peso y fue allí donde encontró un motivo para escapar de su infausto mundo. Oyó hablar de la formación de un grupo de chicas voluminosas que practicaban un deporte japonés llamado sumo y como un resorte saltó en su cabeza la idea de unirse a ellas. Así comenzó la nueva vida de María. 

Por casualidad, el actor y la muchacha decidieron hacer un crucero por las Islas Griegas, cosas del destino. 

El primer día de navegación casi no salieron de su camarote. Se les hacía difícil enfrentarse a las miradas en las que siempre leían un atisbo de desprecio. Pero una tarde que se regalaba con luces anaranjadas y mar calmoso, los dos optaron por dar un paseo por cubierta. Al llegar a la piscina ambos envidiaron la seguridad con la que mostraban sus cuerpos los bañistas y, por azar se sentaron en hamacas contiguas. Después de unos minutos entablaron conversación alabando el tiempo como suelen comenzar las charlas entre desconocidos, y al cabo de unas horas se habían confesado todos sus temores. 


Al bajar al muelle, después de los días compartidos, recuperada la confianza en sí mismos, se despidieron con la intención de no perder la amistad que había surgido entre ellos y quién sabe si algo más. 



martes, 20 de diciembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Semana 51 inspirados en el tema musical "No se olvida"

Se quedan colgados del recuerdo
los momentos más intensos 
la mirada helada de una despedida
que destroza el alma
las palabras que ya nada significan

Se envuelven con telarañas del tiempo
se guardan en rincones sin olvido
quedan latentes en algún lugar
como semillas por el viento arrebatadas
tormentosos miedos escondidos

Quedan en el olvido los desengaños
no duelen los miedos superados
aniquila el deseo insatisfecho
enloquece el sentimiento frenado
no se olvida el sueño contenido 











lunes, 19 de diciembre de 2016

ENTRE LÍNEAS





Un bosque de árboles desnudos como esperpénticos cuerpos cadavéricos, estaba siendo devorado por una tenue neblina, un celaje vaporoso que descendía sobre el terreno desdibujando las formas. Desde una ventana de la mansión que albergaba el orfelinato Celia contemplaba aquel paisaje envuelto en tinieblas, no conocía otro mundo. Desde que fue trasladada a este lugar tras su desafortunado nacimiento, la joven no había traspasado la frontera más allá de lo que alcanza la mirada. Celia languidecía de tristeza entre aquellos muros húmedos, sin el calor de una familia, sin la oportunidad de salir de su monótona rutina. Celia sentía una curiosidad infinita por conocer otras realidades que no fueran la suya, tan solitaria y falta de comunicación con el exterior que imaginaba lleno de  aventuras. Cuando la muchacha descubrió lo que esconden los libros,  encontró la forma de salir de su limitado universo y cruzar a otra dimensión que se le hacía más real a medida que iba sumergiéndose en el mundo de las palabras. Celia entraba de puntillas en las páginas entintadas y paseaba silenciosa entre líneas, trataba de hacerse un hueco entre los personajes que las poblaban sin alterar sus vidas. En cuanto atardecía, terminadas las faenas impuestas, la voraz lectora lograba salirse del mundo gris para cruzar un arcoíris de sensaciones. Era la magia de los libros y el abrazo de las letras que en ellos se disponían de diferentes formas, conjugándose de maneras distintas creando con cada una de ellas  nuevas historias. Celia disfrutaba siendo la observadora cercana de acontecimientos ocurridos a través del tiempo, entraba en fiestas organizadas en grandes palacios, lloraba junto a una madre que despedía a un hijo, acompañaba a los exploradores por tierras extrañas, navegaba en hermosos veleros por mares lejanos, y cada noche al cerrar las tapas de un libro cerraba los ojos agradecida por todas las posibilidades que éstos le brindaban.



lunes, 12 de diciembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Semana 50 inspirados en el título de una canción. 

El sonido del silencio


Ese silencio insidioso
que se instala entre nosotros
 que extermina las palabras
que las desangra

Ese silencio que duele
y destruye como un cáncer
que se va expandiendo
hasta necrosarlo todo

Ese silencio inoportuno
que nos sobrevuela
como buitres carroñeros
para devorar los sueños

Ese silencio delator
que sin letanías ataca
poderoso enemigo
vencedor en la batalla

Llegó el tiempo de callar
 tiempo de mutismo impuesto 
de gargantas ahogadas
y corazones desiertos

Aterra el sonido del silencio
cuando éste enmudece
abyecto eco vacío
de palabras desprovisto










sábado, 10 de diciembre de 2016

IMPERFECTA




Imagen de internet

Te cuento mis sentimientos
y tú me llamas poeta
Y qué son mis tímidas letras
sino un sinfín de lamentos

No busco la perfección
ni me obsesiona la métrica
voy directa al corazón
de quien me llama poeta

Ni rimas ni verso libre
ni estrofas ni sinalefas
creo que de nada sirven
si mis palabras no llegan

Dejo a un lado la retórica
lanzo puñales al viento
igual que el cisne en su muerte
canto mis versos sufriendo

Son mis palabras discretas
a mis letras te remito
como lo siento lo digo
no merezco ser poeta






jueves, 8 de diciembre de 2016

ALEGRE NOCHEBUENA






En un rincón dentro de la despensa, esperaba que su presencia fuera requerida para intervenir en la fiesta. Sabía que su papel en aquella función era importante. Fuera, ya se oía el sonido de panderetas y zambombas y la cocina se iba inundando del aroma penetrante de la canela, la miel y la matalauva. El ambiente festivo de este día iba alcanzando su cenit con el enmelado de los pestiños. Los lebrillos repletos de tortas y roscos se disponían por cualquier lugar de la cocina. El olor de las naranjas agrias continuaba impregnado en las manos de la abuela que se encontraba eufórica viendo trabajar con destreza a su prole. La vieja se dirigió a la despensa y alargando el brazo la asió por el cuello y la sacó de su escondite. Era su momento. Era el momento de llenar de alegría aquella estancia y cuando la mujer restregó una cuchara por su cuerpo, todos se pusieron a cantar alborozados y la botella de anís se sintió un año más la protagonista de aquel instante. Había merecido la pena esperar sabiendo que su sueño se cumpliría y que gracias a ella, en aquella cocina se armaría de nuevo el belén.






ESTE JUEVES: PERDIDA







En un lugar escondido, a cubierto entre muros de viviendas que han crecido con desmesura, rodeada de almenas y azoteas, de terrazas y balcones, vigilante vigilada por metálicas antenas, sobrevive a duras penas la torre, la solitaria torre.  Oculta a la mirada de los viandantes, se mantiene callada sobre una casa del callejón Quevedo. Muchos ni siquiera saben de su existencia, nadie se para a mirar lo poquito que de ella puede verse desde la esquina de la calle Rosario. Una belleza perdida en un maremágnum de líneas rectas trazadas ajenas a su primera misión. Y ella entristecida se deja acariciar por los rayos de sol de la mañana que sortean los edificios colindantes, ella sufre los ataques de las lluvias que han ido descascarillando su rostro que aparece envejecido. Su corazón maltrecho se asoma por las ojivas en una plegaria silenciosa. Nadie cruza su puerta. Nadie contempla la torre perdida. Nadie la admira.





Gracias Charo.






martes, 6 de diciembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS





Semana 49 inspirados en el título de la canción La distancia.

A la distancia de un suspiro
al alcance de un verso
 donde se cruzan las miradas
y el mismo aire respiramos
donde la tierra que pisamos
profetiza cercanía

A la distancia de una caricia
al espacio de un te quiero
 donde los sueños despiertan
donde se abrazan deseos
envueltos en la misma brisa
ahí quiero que nos encontremos

A la distancia de una sonrisa
en los límites de un beso
donde el mundo se reduce
donde desaparecen los miedos
ahí te quiero

A la distancia de un verso











miércoles, 30 de noviembre de 2016

ESTE JUEVES: ERASE UNA VEZ...





Erase una vez un bosque en el que ocurrían desgracias continuamente.  A la distraída Caperucita siempre la engañaba el lobo, que como lobo que era, su astucia no tenía parangón, y manipulaba a la inocente niña una y otra vez ¡Madre mía qué niña tan ilusa! A  Blancanieves no había forma de hacerle ver que la encantadora viejita que le regalaba la manzana era siempre la misma mujer perversa,  y eso que le pasaba cada vez que su cuento era leído.  Los enanitos ya no sabían como hacerle entender a la niña que no se puede uno fiar de las personas que sin más ni más te ofrecen frutas gratis. Hansel y Gretel eran  tan golosos que iban una y otra vez hasta la casita de chocolate cayendo en la trampa de la bruja que ya los esperaba sabiendo, por las veces que había ocurrido,  que no se resistirían a tan atractiva golosina. Ricitos de Oro se pasaba la vida volando por el bosque como alma que lleva el diablo después de haberse zampado el tazón de sopa del osito al que todas las noches dejaba sin cena. El gato con botas era bastante espabilado y sin su ayuda el tontorrón de su dueño no habría llegado a ser el Marqués de Carabás y no poseería las tierras y el castillo del ogro que convertido en ratón fue devorado por el astuto gato sin el que el hijo del molinero no habría llegado a ninguna parte y lo tendríamos lamentándose y dando vueltas y vueltas por los caminos sin fin, con lo que el cuento se haría muy pesado. La Cenicienta y la Bella Durmiente son casos aparte porque ni paseaban por el bosque ni tenían un carácter para imponerse al autor de sus cuentos y mientras la primera no protestaba nunca por el ingrato papel que le había tocado y no buscaba una solución sino que se dejaba llevar por la comodidad de que el Hada Madrina apareciera con su varita mágica,   la segunda pasaba de todo y se iba a dormir despertándose ya cuando todo estaba acabando. Pero volviendo al tema del bosque hay que romper una lanza en favor de los malos porque sin ellos los cuentos serían de una cursilería empalagosa. Así que demos las gracias al lobo cuya voracidad era insaciable y podía almorzarse a la abuela y a seis cabritillos sin que se resintiera su estilizado aspecto, a las brujas incansables inventoras de malignidades,  a los gigantes cuyas botas podían alcanzar las mayores velocidades sin necesidad de repostar,  y al enano saltarín, un egocéntrico y narcisista cuya ilusión era ser servido por un príncipe para presumir de poder, ¡cuántos enanos saltarines hemos encontrado fuera de las páginas de los cuentos!,  a los malvados cisnes que no se reconocían en sus descendientes, a las madrastras crueles, a los ogros, en fin, a todos los que lograban hacernos pasar miedo que es un sentimiento muy humano. Y como siempre teníamos un final feliz no había nada que temer. 




Gracias Inma.








martes, 29 de noviembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Semana 48 inspirados en la canción "Nostalgia"

Este sentir tu ausencia que me acongoja
El recuerdo de tu mirada enamorada
Aquellos besos que se quedaron
asomados a los labios
tímidos, esperanzados
El roce de unas caricias que no llegaron
errantes manos perdidas
 deseos abandonados
Este sentir nostalgia de una ilusión
de unas palabras versadas
de lo que no llegó a ser
Este sentir tristeza de un sueño inacabado
qué penosa nostalgia evocar
lo que debe ser olvidado










domingo, 27 de noviembre de 2016

TORMENTA






El cielo suena con un grito ronco roto de dolor
Se lamenta el firmamento
 mostrando con fiereza la tormenta
Truenos, rayos, lamentos en una noche de tristeza 
Cruje la negrura con voces amenazadoras
Gimen bocas voraces ávidas de otras bocas
Y en el patio la lluvia se derrama
 sobre el jazmín
 llorando a lágrima viva su pena
Yo, en una soledad desgarradora
 busco un motivo para despertar mañana





miércoles, 23 de noviembre de 2016

ESTE JUEVES:UN GIRO INESPERADO




María lleva una vida monótona, rutinaria, sin sobresaltos. Cuando termina las faenas de su casa se desprende de su delantal que es casi como una segunda piel y se prepara una aromática infusión que se toma sentada en el cierro, con el sol acariciándole la espalda y su cesta de labores junto a la mesa camilla que horas más tarde será su inseparable compañera de noches otoñales, su cálida amiga en los inviernos fríos y solitarios. María ve pasar la gente por la calle y se pregunta qué tendrán que hacer esas personas yendo de un lado a otro, esquivando presurosas los coches que pasan casi rozándolas al tener que caminar en muchos tramos por la calzada ya que los cierros apenas dejan paso en las aceras. Claro que cuando se proyectó esta ciudad, pensaba María, no había tráfico por estas calles.  Los cierros son el mirador de las casas, el rincón desde el que se observa el mundo. Desde detrás de los visillos se puede mirar ver sin ser visto y algunas se conocen la vida y milagros de todo el barrio, pero María no es cotilla, ella solo quiere entretenerse y disfrutar de esa calidez del sol de la tarde, y siempre hay algún transeúnte que la saluda al pasar y ella contesta sonriente, agradecida por esa amabilidad. 
Una tarde tocaron el llamador y como era costumbre, María se asomó con disimulo apartando sutilmente el visillo y vio a una joven con una maleta. Quién será, se dijo, y se dirigió diligente hacia la puerta de la calle. Desde hacía un tiempo había cogido la costumbre de tenerla cerrada para evitar que algún visitante inoportuno al que no le apetecía soportar,  se apoltronara durante horas en su salita de estar. María no era mujer de charlas mundanas y prefería el silencio con sus recuerdos a la palabrería insustancial. 
María entreabrió la puerta y asomó la cabeza. La muchacha reaccionó nerviosa y se presentó con voz temblorosa. -Soy su sobrina, hija de su hermano Serafín, el que emigró de niño a Argentina, cuando la guerra. Ya sé que usted no ha vuelto a tener noticias de él y que habrá pensado que pudo haber muerto pero no es así, mi padre sigue viviendo en Buenos Aires. Ya es muy viejo y no quiere morir sin volver a verla. Me ha mandado a conocerla y a pedirle que me acompañe de vuelta. Quiere que se quede con nosotros una temporada o para siempre si así usted lo desea. 
La chica había soltado como una retahíla todas las palabras, sin apenas respirar, y María no salía de su asombro. No daba crédito a todo lo que acababa de oír. Su hermano Serafín llevaba fuera de España...cuánto? Todas las noches de su vida había pensado en él, en aquel niño unos años mayor que ella que un día había desaparecido de casa. Su madre le había contado que estaba con una familia viviendo en un lugar muy bonito. Y siempre se preguntó por qué a ella no la habían mandado a vivir a ese sitio tan lindo o por qué no se habían ido todos. Pero había cosas que quedaron para siempre silenciadas.
Cuando María tuvo todo organizado se despidió de algunas amigas y partió hacia Buenos Aires del brazo de aquella muchacha que tenía sus mismos ojos y que había dado un giro inesperado a su vida.



lunes, 21 de noviembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Semana 47 inspirados el el título de la canción Celos de Marc Anthony


Celos que la mente nublan
celos que turban la razón 
celos que atenazan la garganta
celos que oprimen el corazón
puñaladas que el alma desgarran
arrancando silentes gemidos
irrefrenable rabia contenida 
ahogados lamentos
dolor desmedido
grito desesperado
turbadores pensamientos  
temibles celos que engañan
poderosos celos que invaden 
celos que aniquilan el amor
celos que la confianza dañan 
celos que matan lentamente
celos que oprimen el corazón









lunes, 14 de noviembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Semana 46 inspirados en el título de una canción de Leonard Cohen, El futuro

El futuro tan incierto, tan lejano que nunca se alcanza, 
el tiempo en el que ponemos todas las esperanzas, 
ilusos soñadores que dejamos el vivir para el mañana.

El futuro tan esperado, siempre inseguro invitado, 
utópico tiempo anhelado de quimeras y deseos
los días vamos quemando en aras de días nuevos.

El futuro tan dudoso, hipotético destino
de proyectos incompletos y de sueños no cumplidos
un huidizo albur que perseguimos errando.

El futuro aposento de la vejez y de recuerdos pasados
quebradizo vivir de incertidumbres y miedos
delatoras calendas de la fugacidad del tiempo.









miércoles, 9 de noviembre de 2016

ESTE JUEVES: LA NIÑEZ





Mi niñez, aquella etapa de la vida de la que deseaba desesperadamente salir porque todo mi afán era ser mayor, cada cumpleaños era una celebración aunque nunca tuve tartas ni regalos porque no era costumbre en mi casa. Mirando desde la distancia fue un tiempo que se me hizo largo en el momento de vivirlo y que ahora veo como si hubiera pasado en unos segundos. Recuerdo los meses de escuela interminables, con aquellas mañanas de frío que nos helaban los dedos y nos hacían fumar sin cigarrillos, y los largos veranos que acababan con la compra de los libros del nuevo curso, libros en los que metía la cabeza para aspirar el olor a papel impreso que me embriagaba. Recuerdo las tardes jugando en la calle a juegos de temporada porque así eran, íbamos cambiando y pasábamos del elastiquillo a la cuerda, del carrete a la china, del pincho a los bolis, y si el tiempo no permitía estar a la intemperie nos metíamos en las casapuertas a jugar con los cromos o las mariquitinas. Qué rápido pasó y que añoranzas tengo de aquel entonces. Cuántos momentos vividos en casa de mis abuelos junto a mi tía Isabel, casi mi madre por lo que ha significado en mi vida. Qué evocación de olores relacionados con aquel tiempo, la hierbabuena que inundaba la cocina cuando se ponía al fuego el puchero, qué aroma el del café cuando mi abuela me dejaba el molinillo para que lo manejara con mis manos pequeñas e inexpertas que apenas podía girar la manivela, qué ricas las tostadas calientes con la manteca colorá derretida, la merienda era la única comida del día que hacía sin rechistar, y cómo me gustaba el humillo que se elevaba danzando desde las brasas de la copa inundando la sala con los vapores de la alhucema. Y no sé si es una sensación mía pero hasta la piel de las naranjas al pelarlas desprendía un envolvente frescor cítrico que las de hoy no tienen. Las noches de verano eran siempre divertidas, después del calor agobiante del día, cuando el sol se despedía por Cañorrera comenzaba la fiesta vecinal. En primer lugar se refrescaban las calles echando agua con una mano desde un cubo que se agarraba con la otra, era una maniobra que parecía venir impresa genéticamente porque desde muy pequeñas todas manejábamos perfectamente esa especial forma de rociar las losas de tarifa de las aceras y la tierra enchinada de la calle. Así se reducía la temperatura que desprendía el suelo expuesto durante tantas horas a los ardientes rayos de sol veraniego. Luego, ya después de cenar, se iban sacando las sillas para permanecer hasta entrada la madrugada al fresco de la noche mientras se contaban mil anécdotas y se narraban viejas historias. Si había que criticar algo no se hacía en estas tertulias, eso se haría de puertas adentro, aunque yo en esa época no prestaba atención nada más a que mis juegos. Y cuántos recuerdos de los cines de verano, pero eso es ya otra historia. Añoro mi niñez porque ahora sé que fui una niña feliz. 






martes, 8 de noviembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Semana 45 inspirados en "Brisa de verano".


Haikus

Sutil caricia
Tu beso en mis labios
brisa de verano 

Brisa de verano
tus palabras de amor
soplo de vida

De terciopelo
son tus manos cálidas 
brisa de verano

Brisa de verano
atardecer sereno
eterno sueño











sábado, 5 de noviembre de 2016

IMAGEN DISPARADORA




Fotografía de Adelaida Bordés.


Soneto libre en 100 palabras

Quisiera ser libre como aves voladoras
 quisiera poder batir mis alas al viento
quisiera volar cual alegres gaviotas soñadoras
romper mi silencio y gritar al mundo lo que siento

quisiera zambullirme en tus aguas sanadoras
y saciarme estas ansias de sediento
quisiera que tus manos seductoras
hicieran realidad mi pensamiento

quisiera sutiles alas para en las nubes rozarme
quisiera contemplar en los esteros tu reflejo
y ser de tu despertar luz, ilusión y sueño

quisiera fundirme con tu imagen en mi espejo
tener a tu lado amaneceres, en tus brazos cobijarme
quisiera tener poder para hacerte de mis deseos dueño.



jueves, 3 de noviembre de 2016

ESTE JUEVES: RELATO




(Foto: Alberto Jonquieres)


Este jueves nuestro anfitrión Alfredo Cot  nos invita a escribir un relato de tema libre en el que debemos incluir siete palabras incluidas en su propuesta. 


Como viene ocurriendo desde hace un tiempo, me levanto casi de madrugada, mis horas de sueño se han reducido a unas cuantas cabezadas intermitentes a lo largo de la noche y mi necesidad de dormir ha ido menguando con los años, lo mismo que mi necesidad de comer. Son acciones que ya no me satisfacen como antes. En cambio, para mí es vital salir a andar apenas ha amanecido.  Es mi manera de despejar la mente mientras camino sin rumbo fijo por las  calles solitarias que empiezan a desperezarse con las primeras luces del alba, con ese aire matinal refrescado aún por el rocío nocturno, una lluvia fina que envuelve de gotas transparentes las hojas de las plantas, ese relente de las noches calmosas que se recuesta sobre el suelo alfombrándolo con un tapiz de húmedad.  A veces me sobresalta un chorreo de gotas esparcidas desde las ramas de los árboles movidas por la brisa, una sacudida que me sacan de mi ensimismamiento, de rincones perdidos en mi mente donde ando escondido en busca de respuestas. Qué difícil es vencer los miedos, qué duro enfrentar la realidad, qué triste que llegue a desearse olvidar una ilusión. He renunciado a soñar por temor.  Me aferro con desespero a daños imperdonables como excusa para no aceptar que es el miedo el mayor responsable de las indecisiones. Son las dudas tan responsables como las responsabilidades que considero ineludibles. Tantos sentimientos se agolpan en mi pensamiento, tantos miedos, tanta incertidumbre, una confusión que me atormenta, que convierte mis pensamientos en una maraña difícil de carmenar. Caminar, pensar, recorrer las calles como alma errante, regresar a la cruel realidad de la vida intentando olvidar aquellos sueños que creemos imposibles, esperar que un "Alzheimer" piadoso se encargue de llevar a un lugar recóndito, a un mundo de olvidos todo lo que me está matando en este momento. De vuelta a casa me sumerjo en una ducha en un intento de que el agua arrastre fuera de mí todas mis preocupaciones.  Vivir en las rutinas es el engaño que nos hacemos a nosotros mismos para creer que tenemos el control total de nuestra vida. 





martes, 1 de noviembre de 2016

CONTANDO LAS SEMANAS




Semana 44 inspirados en la palabra Pasajeros

Mi tío Juan, hermano de mi abuelo, era el jefe de estación de ferrocarriles de Jerez de la Frontera. Yo era aún muy pequeña cuando ya tenía la misión de acompañar a mi tía Isabel en casi todas sus salidas. Con ella visitaba a mis tíos y primos que vivían en Cádiz, a unas primas que tenían su casa en Puerto Real y alguna vez fuimos a Jerez y entrábamos en la estación a saludar a su tío. Para pasar al andén había que pagar un billete pero ella se acercaba al que controlaba la entrada y le decía que iba a ver a Don Juan Ramírez. Era nombrarlo y se nos abrían todas las puertas. Me gustaba verlo con su uniforme y la gorra. Era alto y risueño, muy distinto a mi abuelo que era bajito y de carácter serio. Las estaciones antiguas tenían algo de magia, el sonido de los trenes al emprender la marcha o al frenar con ese silbido de vapor que lo envolvía todo en una nube grisácea, la campana que tocaba anunciando la próxima partida y la voz potente de un empleado avisando que la salida era inminente: "Paaaaasajeros al tren". Luego un movimiento de farol era la señal al maquinista para que pusiera en marcha aquella pesada máquina cuyas ruedas formaban un entramado laberinto que fascinaba mis ojos curiosos ávidos de aprenderlo todo. Y comenzaba ese chucuchú lento que iba aumentando a medida que los vagones se iban alejando de la estación por el camino de hierro que le obligaba a seguir el rumbo marcado. Chucuchú, chucuchú, chucuchú, mientras la sirena gritaba alegre que ya estaban en marcha y mi mano pequeña se despedía de aquel férreo gigante que se perdía a lo lejos. 










jueves, 27 de octubre de 2016

ESTE JUEVES: DETRÁS DE LA PUERTA





Atraviesa la puerta… Y EMPIEZA TU HISTORIA
Esta es la propuesta que nos hace nuestro anfitrión de esta semana Pedro Pablo
Apartó la cortina raída que cubría la puerta de madera provocando una fina lluvia de polvo que con el paso de los años se había ido posando entre la trama de sus hilos. Abrió la puerta que soltó una especie de quejido desde sus goznes tanto tiempo lacrados. Se había prometido no volver a entrar en aquella habitación. Tuvo que esperar unos minutos a que sus ojos se adaptaran a la oscuridad. No sabía qué le estaba impulsando a romper la promesa que se había hecho a sí mismo. No, no volvería a remover aquellos dolorosos recuerdos. Por un instante estuvo tentado de darse la vuelta y salir de allí pero algo le detuvo, un olor. Cómo era posible que aún permaneciera aquel aroma que tanto evocaba en su memoria. Se dirigió a la ventana y descorrió las pesadas telas del cortinaje que cedieron a su mano con solicitud, como si la hubiesen estado esperando. Abrió los tapaluces y un presuroso rayo de sol inundó la estancia que pareció desperezarse ante la claridad ausente durante tantos años. Desde la ventana miró el camino serpenteante que se perdía en el bosque y se giró con lentitud, temeroso de enfrentarse de nuevo a un pasado que intentaba olvidar Su mirada fue recorriendo las paredes sin premura, observando cada escena plasmada en los lienzos antiguos, posándose en cada objeto, deteniéndose en recuerdos que en otro tiempo fueron causa de sus temores. Había tanto que olvidar para poder emprender de nuevo el camino.
Estuvo sentado junto a la ventana hasta que comenzó a atardecer, la luz se tornó rojiza y a lo lejos se oyeron graznidos de patos de una bandada que surcaba el cielo en busca de tierras cálidas. Se había abstraído de tal forma que al volver a la realidad no supo qué hacía en aquel lugar ni cuánto tiempo llevaba allí. Cerró la ventana y el cuarto volvió a sumergirse en la oscuridad. Al llegar al salón vio dos tazas de humeante chocolate y supo que era la hora de continuar con su vida dejando en el pasado todo lo que le impedía seguir adelante. Ella, con un gesto de su mano, le señaló  que se sentara a su lado y adivinó que la vida volvía a darle otra oportunidad.  El mostraba una esperanzada sonrisa y sus miradas se quedaron largamente prendidas de un sueño.