Silenciosa y triste la vieja campana
sobrevive en su espadaña.
Jubilada, oye con nostalgia el repiqueteo
de otras más jóvenes
que presumen en las torres de la iglesia.
Bienvenidos a este rincón en el que me suelo esconder para relajarme y donde dejo plasmadas alegrías y tristezas. Son las palabras mis mejores aliadas y la única forma de llegar a los amigos que se pasan a leerlas. Espero llegar a vosotros a través de ellas.
