jueves, 22 de septiembre de 2016

ESTE JUEVES: LA TEMPESTAD





Era en el momento exacto en que se dejaba seducir por el sueño cuando se sentía sacudida por una tempestad de sentimientos. Era el momento en que sin querer evocarlos acudían a su pensamiento los recuerdos, un pellizco en el estómago la sobresaltaba y le impedía acunarse en los brazos de Morfeo, era una nocturna cadena perpetua ya que una vez pasado ese momento, cuando lograba penetrar en ese estado fisiológico de autorregulación, y libre del poder de su mente durante la vigilia, era su subconsciente el que se adueñaba de la situación y en forma de pesadillas la atormentaba, la llevaba a vivir una y otra vez la indefensión de su ser inundado por un mar agitado, rugiente, estruendoso, un mar embravecido bajo un cielo amenazante, un cielo que mostraba sus armas más poderosas, con un tronar ensordecedor y lanzando rayos que enfurecían al mar que contestaba con una agitación violenta e imparable capaz de tragarse el mundo. Era la condena ineludible de los recuerdos, de todos esos momentos que durante el día y de forma consciente podía dominar. La noche era desde hacía años su azote, las horas en que fluían todos los demonios en un aquelarre martirizante, cuando su ser interior trataba de liberarse de unas cadenas invisibles que la ataban a un pasado tempestuoso. El amanecer le devolvía la calma y eran sus días tranquilos y como los de cualquier mujer de su edad, invirtiendo horas en lo que más le gustaba hacer, leer y escribir. Leer para vivir más allá de la rutina, para viajar con los sentidos,  y escribir para liberar el alma.







14 comentarios:

Juan L. Trujillo dijo...

Leer y escribir: una buena manera de amainar todas las tormentas interiores.
Un beso.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Es problemático que lo onírico sea inquientante, que el despertar sea un alivio.
Saludos.

Tracy dijo...

Esas tempestades son las más difíciles de acallar.

pikxi dijo...

Es verdad que escribir libera el alma. Cuando intentas dormir suele ser imposible quitarte esos pensamientos rumiantes de la cabeza. Cuanto más intentas alejarlos con más fuerza vuelven.
Un saludo.

manuel ruiz dijo...

Es cierto que el escribir y el leer son recursos muy valiosos para recuperar la estabilidad de la mente, especialmente en momentos complicados; pero hay que vencer un obstáculo tremendo, que resulta casi imposible obviar: el pensar, con todo lo que ello implica.
La descripción de esa lucha y de las sensaciones que provoca, me parece perfecta. Impresiona tanto realismo.

Carmen Andújar dijo...

Ese subsconsciente nos da malas pasadas, y aunque queramos no podemos dominar. Menos mal que tenemos el Diacepan.
Me gustó.
Un abrazo

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Lo terrible es que por la noche ese tipo de tormentas se agudizan, no se yo si es por el silencio y la oscuridad. Leer es un balsamo y escribir ya el sumun cuando en medio de esas tormentas nocturnas se agudizan las ideas. Muy bien narrado, besos.

Roxana B Rodriguez dijo...

Es cuando el subsconciente es tu peor enemigo. Así no da gusto dormir.

Me ha gustado mucho

¡Un abrazo!

Charo dijo...

Es un momento complicado el de la noche, cuando nuestras angustias nos atenazan y nos impiden descansar, cuando nuestros pensamientos recurrentes se envalentonan en una tempestad que nos desasosiego. Lo has contado muy bien transmitiendo esas sensaciones.
Un beso

Alma Baires dijo...

Duro... y en cierta medida me he sentido así.

Un beso.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

tremendo. Los malos recuerdos, los miedos interiores, las pesadillas, todo confabulado para que al intentar descansar, caiga uno en la peor de las tormentas!
Muy buen relato.
Un abrazo

Juan Carlos Celorio dijo...

Leo todo el texto en un tono de tempestad, cada palabra, cada frase, parecen arrojadas por el viento, golpeadas por gotas de la lluvia.
Hasta un final de calma, una calma que entendemos perfectamente quienes disfrutamos leyendo y escribiendo.
Un abrazo, amiga.

rosa_desastre dijo...

Una tormenta interior que aleja el sueño y en la vigilia nos amenazan los recuerdos. Contra esa tempestad yo también he luchado....siempre perdí.
Un beso

Mag dijo...

Amén...
Nada peor que los infiernos interiores pero esos que no se controlan lo son peor... No obstante, son parte de nosotros mismos y de ahí hemos de sacar algo positivo... y es la calma y la libertad del espíritu.

Un beso muy grande.