lunes, 29 de septiembre de 2014

PALABRA 40 DE 52: CONTANDO LAS SEMANAS





Esta semana la palabra PÁJARO

Quise volar antes de haber practicado
salté del nido sin aprendizaje
y mis alas no supieron elevarme
caí tantas veces al suelo
que quedó quebrada hasta mi alma
mis sueños rotos
mis horizontes cada vez más alejados
volé bajo una torrencial lluvia 
que mis plumas no soportaron
quise atravesar desiertos
y quedé deshidratado
tonto pájaro temeroso 
que por miedo a más desgracias
ha decidido quedarse
encerrado en una jaula.








13 comentarios:

Ester dijo...

Nos da miedo la libertad? Un abrazo

Maty dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Juan L. Trujillo dijo...

No, no y no. Nada de jaulas. No hay nada como la libertad, para una vida medianamente digna.
Un abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Pienso lo mismo que Juan L.Trujillo. Aunque tu poesia me ha gustado mucho. Un beso grande.

Tracy dijo...

Real como la vida misma.

Sindel dijo...

A veces tantos golpes nos dejan temerosos de nuevos vuelos, pero apenas sanen las heridas hay que intentar volver a volar, y seguramente remontaremos vuelo para alcanzar nuestro destino.
Tu poema es bello, muy bello como vos!
Un beso enorme.

Carmen Andújar dijo...

Bonita metáfora, como muchos de nosotros que no luchamos para alcanzar nuestros anhelos y nos conformamos con la comodidad de lo que tenemos.
Un abrazo

G a b y* dijo...

La vida en sí, es ensayo, error, ensayo, aprendizaje... lo malo es amedrentarnos ante los golpes que podamos recibir. Tal vez una jaula no sea más que la ilusión de seguridad, pero sin saberlo, también es el corte definitivo de la libertad... Yo creo que habrá que seguir abriendo las alas e intentar conquistar el cielo!
Besos al vuelo!
Gaby*

Ilesin dijo...

Eso nos pasa a muchos en sus primeros pasos en la vida. Bellas letras.
Besos.

Yessy kan dijo...

El aprendizaje en la vida es asi. Nos deja temerosos, pero al pasar el tiempo, seguro que retomara el vuelo. =)
Besos

Neogéminis Mónica Frau dijo...

El miedo puede ser paralizante, nos impide hacer lo que deseamos y nos coarta la cotidiana empresa de querer vivir en libertad.
Un abrazo

Juan Carlos dijo...

No sé, pero creo que los pájaros deben ejercer su libertad. Por ello no me parece mal que lo hubiera hecho prematuramente. Que ello permitiera su enjaulamiento ... creo que nadie debería enjaular a un ave.
Besos.

Pepe dijo...

Una gran amiga en su blog tiene un lema que reza así: Caminando hasta que duela. Es claro que tenemos que correr riesgos para avanzar. Si nunca se lanza al vacío, en el caso del pájaro, nunca aprenderá a volar y los inconvenientes y porrazos no deberían cortar sus ansias de volar. Aprendemos tropezando.
Un fuerte abrazo.