martes, 29 de abril de 2014

PALABRA 18 DE 52: CONTANDO LAS SEMANAS




Esta semana la palabra propuesta es INOCENCIA


 Fue descubierto en el mismo instante en que ella daba el último suspiro. Sus manos ensangrentadas aún empuñaban el cuchillo que había hundido en el pecho de la mujer con tanta saña que el forense contabilizó más de veinte puñaladas.  
Su abogado al salir de la comisaría informaba así a los periodistas: Debemos respetar el principio jurídico de presunción de inocencia.








11 comentarios:

Teresa Oteo dijo...

Y tendrá que ser así... aunque hay seres que no son compatibles con la palabra inocencia.
Muchos besos!!

Juan Carlos dijo...

Un buen resultado en un registro que no recuerdo haberte leído. Corto, rotundo, diciendo mucho.
Un relato sobre inocencia que no evoca inocencia precisamente.
Besos.

Tracy dijo...

A veces ¿para qué la presunción de inocencia?

Ester dijo...

Y aquí es cuando yo recurro a otra palabra PERDÓN y se lo niego. Una buena defensa de la palabra de Sindel. Abrazos

Sindel dijo...

Tremendo micro relato!!! A veces la justicia es muy injusta, con tantas pruebas a la vista la inocencia es inadmisible.
Excelente Leonor, me sorprendiste una vez más!!!
Beso enorme.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Negar, negar y negar...así comienza la trama de lo que despuéses termina siendo impunidad, al menos por aquí es más que habitual!
=(

censurasigloXXI dijo...

Mira, me has dejado con la mandíbula apretada por razones de impotencia... UF!

Un beso y tu cafelito, Leonor.

Juan L. Trujillo dijo...

Aun a costa de crearme alguna enemistad, creo que siempre debería ser a sí. Hay veces, y la historia lo ha demostrado, que no todo es como parece.
Presumir la inocencia, evita posibles y nefastas equivocaciones.
Un abrazo.

Marrubi dijo...

Dificil creer en esa "presunta inocencia", sobre todo en caliente...

Me ha encantado la brevedad y la fuerza de este relato.

Un beso.

Pepe dijo...

Leonor, ya sabes que tenemos una legislación garantista, donde la presunción de inocencia es fundamental. Aunque en tu historia es más que evidente la culpabilidad, no siempre es tan fácil y, como dice Juan L. a veces se cometen equivocaciones irreparables.
No está reñida esa pulcritud en la justicia con la laxitud conque nuestros jueces a veces aplican las normas.
Un fuerte abrazo.

María dijo...

A veces no hay justicia.

Muy original tu entrada.

Un beso.