miércoles, 9 de abril de 2014

ESTE JUEVES: RELATO ¡QUÉ ARTE MI "ARMA"!







  Llevaba horas andando por Sevilla, los tacones la estaban matando, le sobraban mil volantes y un montón de lunares, y le sudaba hasta la peineta. El calor fue el causante de que el lunar  que con tanto tino había dibujado en su pómulo derecho empezara a dilatarse formando un manchurrón, un círculo difuso que corría por la mejilla dejando una estela negruzca. Buscó un rincón donde descalzar sus doloridos pies y remangarse las enaguas para airear las piernas. Estaba hasta el moño, y nunca mejor dicho, porque las horquillas se habían ido resbalando y la flor se apoyaba aburrida sobre el cabello estirado.  En la faltriquera apenas le quedaban dos o tres monedas con las que comprar agua para aplacar su sed. En un quiosco adquirió una botellita  y se encaminó a la plaza más fresca de toda Sevilla, la de Santa Marta, una placita empedrada cubierta por el abrazo verde de las ramas  de seis naranjos que inundan el aire de olor a azahar.  Nada más cruzar la portada que da paso a la misma sintió el frescor de la sombra y agradeció el silencio de aquel lugar tan apacible.  Levantó sus faldas y sentándose en los escalones que hay bajo el crucero  se quitó los zapatos y ejercitó los dedos de sus pies hartos de estar apretujados. Bebió sorbitos cortos hasta aliviar la sequedad de su boca. Cuando recuperó fuerzas, a duras penas logró embutir de nuevo los hinchados pies en los tacones y salió cojeando por el estrecho pasaje por el que llegó a la plaza. Un garboso sevillano que pasaba por allí en aquel momento, al verla balancear el cuerpo huyendo del martirio de los zapatos la requebró diciendo: ¡Qué arte mi "arma"!



22 comentarios:

Tracy dijo...

Has descrito una realidad de cualquier día de feria con un arte que no se pue aguantar.

Encarni dijo...

Ayy ese lunar... y esos zapatos de gitana... la verdad es que hay que tener mucho arte para lucir sin que se te caiga la peineta y el mantón de manila.

Bueno pero después de andar por Sevilla, seguro se nos pega algo.

Un beso grande

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No está mal. Describe muy bien los modismos.

La imagen sirve perfectamente para este texto, pero no serviría tanto para escribir sobre un bar de Hurlingham, por ejemplo.

Que dolor de pies, muy elocuente al describirlo.

Azulia PourToujours dijo...

No conozco Sevilla, pero gracias a tu escrito he logrado transportarme.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Una delicia tu relato!...si hasta la he visto sudar!
=)

Cecy dijo...

¡Pobre! Pues me ha dado que ha sufrido un poco, pero ahí va con su vestimenta. Y si, supongo que arte no le ha de faltar a pesar de las circunstancias descriptivas.

Un abrazo :)

Maria Jose Moreno dijo...

Me he visto retratada en cada palabra, en cada sufrimiento, en ese dolor de pies y ese moño que se convierte en castaña, sudada la peineta y las bragas...jajaja que arte para describir el dolor de una gitana.
Un besote

Ester dijo...

Me has arrancado una carcajada. Pienso que muchas nos habremos vistas reflejadas en tu relato. Un abrazo

Susurros de Tinta dijo...

Jajaja "le sudaba hasta la peineta", ¡anda que no!, y lo que pesa el traje de flamenca un día de "caló", el arte de un piropo no tine precio, vamos que la pobre mataría con la mirada al gracioso sevillano, para piropos estaba la pobre, niña! sudando me tienes que tienes el arte de meter al lector en el relato y palabra que me duelen hasta los pies! que rica el agua cuando se tiene sed y sed es lo que tenía esta sirena de volver a leer a mis jueveros, miles de besosssssssssss

SUEÑOS DE SINCERIDAD dijo...

No sólo lo he leído, estoy aquí sentado en una oficina con mucho calor y de repente he sentido ese fresco y casi me ha llegado el aroma del azahar. Que sensanciones tan agradables cuando lees y sientes. A eso le llamo escribir.

Juan L. Trujillo dijo...

Tranquilos: el arte de verdad viene cuando acaba la feria, que vuelve a suspirar, pero ahora para que corran los días del almanaque, y llegue pronto abril, para volver a vestir esas galas que la hacen sufrir, pero que le enseñan el arte que hay en su nacencia.
Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

Que esta gitana es igualita a una que yo me se (desastre de mujer) a la que le encanta esa plaza y a la que le estorban los lunares y los zapatos a la media hora de salir de juerga.
¡Que arte y que risa!
Un beso

Cristina Piñar dijo...

Has descrito a la perfección como se sentía aquella gitana. ¡Si hasta me duelen los pies nada más que de leer tu relato! Jajaja. Un beso.

Fabián Madrid dijo...

Bonito y realista relato.
Un beso.

San dijo...

Leonor la he visto, que sí chiquilla, que la he visto, hechita polvo la pobre gitanilla jajajaja. Que bonito te ha quedado, arte el tuyo "mi arma".
Besos.

Juan Carlos dijo...

Que magnífica ambientación, me apunto la Plaza de Santa Marta, la más fresquita de Sevilla, según dices, para visitar. No la conozco pero la he disfrutado leyéndote.
Estupendo Leonor. Un beso.

Mari Carmen Polo dijo...

Pues eso, que qué arte tienes para contarnos qué le pasaba a la pobre doliente :) Pobre chica. Algo normal, en días de feria, desde luego.

Un abrazo.

Prietez dijo...

Si yo paso por Santa Marta hay la veo pasando fatiguitas llamo a un coche de caballos y la paseo por tío la feria mientras damos cuenta de un plato de gambas blancas de Huelva!!!
Qué arte!!!

censurasigloXXI dijo...

¡¡¡Jajajaja, más o menos así bailo yo los bailes populares!!!

La pobre, lo que que hay que sufrir para lucir...

Muy bueno, sí señora.

Beso.

Montserrat Sala dijo...

Querida Leonor: Me has trasladado en la misma plaza con, el traje de faralaes, he sentido el sudor corriendo por mi piel y las llagas de los pies, cansados de bailar flamenco. Lo has explicado con tal realismo, que me he puesto el la piel de la flamenca, con toda facilidad. Me gusta leerte.

Pepe dijo...

He visto tantas veces esa misma estampa que describes, aunque en la feria de Córdoba, que puedo dar fé de que se ajusta perfectamente a la realidad de un día en la feria. Lo has recreado fenomenalmente bien, Leonor.
Un fuerte abrazo.

Matices dijo...

Me has recordado ese traje que a mi madre se le antojó hace mil años y le hizo a su niña grande... mi altura dio para veinticinco pequeños volantes y todo su peso... Como me arrastré esa feria por el Real.
Qué caló!! ¿te he dicho qué fue la primera feria con tacones altos? Pues ya lo he dicho todo, bueno, no, me faltó la Plaza de Santa Marta y el arte, jaja.
Arte el tuyo para contarlo, tan real como la vida misma ;))
Besos!!!