miércoles, 15 de enero de 2014

ESTE JUEVES: CON EL Nº 7 CUMBRES BORRASCOSAS




Cada jueves nos encontramos con una sorpresa, nuestros anfitriones se están exprimiendo las neuronas para ser cada vez más originales. En esta ocasión es Auxi la encargada de dirigirnos y se ha tomado el trabajo de ofrecernos unos números que van ligados a diferentes obras de la literatura. Yo elegí el 7 y me ha tocado inspirarme en el comienzo de la obra de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas, la única novela de esta escritora que dedico casi todo su trabajo literario a la poesía.
Como podréis comprobar al leer mi relato me he alejado bastante de las letras que siguen a ese primer párrafo, nada que ver con el texto original, aunque me he dejado llevar por el lugar y la época.

Vuelvo ahora de hacer una visita a mi casero, el solitario vecino con quien voy a tener que lidiar. ¡Realmente es hermosa esta comarca!...
...y compensará los escasos momentos en que me veré obligada a ver a ese extraño hombre. Se respira tanta paz en este lugar! En esos pensamientos quedó atrapada mientras miraba a través de los cristales de la ventana apoyando la frente sobre el dorso de su mano que sujetaba a un lado el visillo de encaje. El verdor de la campiña a finales del invierno estaba en su máximo esplendor. Lloviznaba, el día había sido gris y oscurecería antes. 
Comenzaré a preparar el té para los vecinos a los que he invitado, será mi modo de presentarme a las familias de este lugar. Las pastas las tengo dispuestas para hornear y he adquirido un exquisito Darjeeling. Pondré un precioso mantel de algodón blanco con bordado Richelieu y una tetera de finísima loza que adquirí en un mercado de antigüedades por un precio irrisorio pero que es de una gran belleza. Me alegro de haber prescindido de otras cosas para traerme estos detalles que tanto se valoran y que en ocasiones salvan de la apatía una reunión pues a todos les gusta presumir de sus colecciones de teteras, vajillas y cristalerías que cuidan con esmero personalmente, pues no se fían de dejarlos en manos de la servidumbre, o en todo caso hay una persona contratada exclusivamente para ocuparse de esos menesteres. 
Después de esta reunión es muy posible que sea invitada a visitar sus casas y tendré que hacerme algunos vestidos y comprar algún sombrero de los que he visto en la ciudad cuando fui a comprar los ingredientes para las pastas. Quizá conozca a algún caballero...quizá pueda hacerme cargo de la educación de alguna de las hijas...puede que de ahora en adelante acuda a  fiestas...puede que...
Cuando oscureció y el té y las pastas quedaron sobre el impoluto mantel de algodón blanco con bordado Richelieu, supo que podía retirarlo todo de la mesa y llevarlo a la cocina. Su finísima tetera había dejado de humear hacía horas.
Mejor lo dejo para mañana, ahora estoy muy cansada para recoger. Iba a subir las escaleras cuando sonó la campana de la puerta que la sobresaltó. ¿Quién sería a estas horas?.
En la escalinata de entrada se encontraba el casero, el solitario vecino que no había oído el rodar  de  las calesas en el camino. Dedujo que nadie había acudido y sintió que la mujer se sentiría decepcionada. 
-Siento molestarla, me he quedado sin té y he tenido el atrevimiento de acercarme a ver si puede ofrecerme una taza, es una costumbre tomarlo antes de acostarme y sin él me costará trabajo dormir.
-¡Pase por favor!, en unos minutos prepararé un delicioso Darjjeling.
El hombre se despojó de la capa y el sombrero que traía empapados por el aguacero que estaba cayendo. Sobre los cristales sonaba la lluvia y en la chimenea crepitaban los restos de los troncos ya casi consumidos.


Los demás inspirados están en el Blog de Auxi.Llanuras Abisales




18 comentarios:

Natàlia Tàrraco dijo...

Está en espíritu la atmósfera de Cumbres, pero tú le diste, sin contar con la refinada escritura, el vuelco amable del final que supone una excitante promesa, que se cumpla para los dos.
Enhorabuena Leonor, he sentido la bruma húmeda, la decepción, he visto tras los cristales, el verde jugoso y en la casa la tetera refinada, el té que se enfría, la chimenea, Emily no le pondría pegas. Besitos.

Juan Carlos dijo...

Me ha parecido una magnífica ambientación y el retrato de las sensaciones de la protagonista queda muy bien reflejado. Del casero solo decirte que ya al principio, a pesar de la primera impresión de la prota, me había caçido bien.
Besos, amiga.

Auxi González dijo...

El espíritu lluvioso, verde e inglés inunda el relato. Puedo oler el aroma del té al verter el agua hervida y el de la hierba mojada por una leve lluvia. Siento en la piel el calor de la chimenea cuidadosamente encendida, la atmósfera mimada, la decepción. Enternece la heroicidad del caballero, su sensibilidad más allá de su apariencia distante. Hermoso relato, rico, lleno de matices.

Carmen Andújar dijo...

Muy bonito el relato, me ha recordado a esa época.Has conseguido un creible ambiente de la época.
Un abrazo

Sindel dijo...

Leonor que bien resolviste la consigna, un relato ambientado a la perfección, lleno de imágenes de época y una historia que engancha.
Un besote.

LAO Paunero dijo...

Muy bien ingresada a la gran Obra Leonor!!

H. Fraile dijo...

Un buen relato bien ambientado con detalles interesantes.
Saludos.

Pepe dijo...

Tu relato tiene el color, el olor y el sabor de las cosas bien hechas. Has recreado y ambientado tu relato de una forma magistral. Rezuma ternura, esas ilusiones por integrarse en su nuevo hábitat, esa primera impresión desfavorable del vecino, esa decepción y ese amable final a cargo del más inesperado de sus visitantes, el extraño vecino.
Leonor, me ha encantado tu continuación.
Un fuerte abrazo.

G a b y* dijo...

Qué excelencia le han puesto tus letras al relato, lo digo llevándome hasta el aroma del té y las pastas recién servidas, la tibieza desprendida de los leños, y el verde de la campiña impregnándome los ojos. Es que has creado un ambiente tan auténtico, que difícil es no adentrarse en él. La propuesta imponía total libertad, y creo que has hecho muy buen provecho, permitiéndonos disfrutar de un gran relato!
Besos amiga!
Gaby*

Toni dijo...

El casero se merecía el más refinado de los tés.

Bonita historia. Besos!

Tracy dijo...

Como comprenderás a mí me ha gustado especialmente por el té y lo bien que está ambientado su mundo.

Loquita Diplomada dijo...

Qué pena, tanto esmero puesto en preparar todo para que nadie asistiera. Finalmente el casero parece haber resultado una buena compañía. Me gustó tu relato, como lo has ambientado en época y en detalles.
Un beso!

Neogéminis dijo...

Con qué lujo de detalles e imágenes nos vas poniendo en clima para el desarrollo de tu relato. tiempo y lugar se nos pintan con la claridad de tus palabras!

Charo dijo...

Una historia muy bonita y muy bien ambientada. Seguramente, la primera impresión que tenía de su casero cambiará después de esta visita...y quién sabe?Tal vez sus soledades se acaben...
Un beso

Lucia M.Escribano dijo...

Perdón por llegar tarde amiga, Me parece un texto que contiene la esencia de Cumbres, nos vas llevando de la mano suavemente hasta encontrarnos en el escenario sin saber, si somos lectores o protagonistas del relato. Enhorabuena amiga, disfrute, y mucho.
Besos

San dijo...

Te has recreado en ambientarnos el momento y ¿sabes? me has dejado con la miel en los lábios. Precioso Leonor.
Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

Me encanta ese mantel de algodón blanco con bordado Richelieu, el té perfuma toda la estancia y las cavilaciones de la anfitriona... No importa si nadie aceptó la invitación. Dos tazas es el principio.
Un beso

Teresa Oteo dijo...

He volado hasta allí... y me gusta mucho el final!!
Un besito!!