miércoles, 5 de octubre de 2016

ESTE JUEVES: HOMENAJE A LA MEDICINA Y SUS PROFESIONALES




Quién podría hablar mejor y con más agradecimiento de la medicina y de todos sus profesionales que alguien que como podéis ver en la imagen ha tenido que verse enganchada a una máquina que, aunque tenía la misión de salvar la vida, lo cierto es que con cada chute me sentía morir. Fue una época que vista desde la distancia parece que no me haya ocurrido. Después de las primeras sesiones mi cuerpo era un despojo humano. Perdido el apetito por las continuas nauseas y vomiteras, de día y de noche, no tenía fuerzas para tirar de mí. Y luego el pelo, cuando se empezó a caer a manojos y tomé la decisión de raparme para no amanecer cada día con una almohada peluda mientras mi cabeza iba mostrando una piel que desde mi niñez más temprana se había ocultado a mis ojos. 
Pero lo peor de todo no son los malos ratos que te provoca la quimio, ni las consecuencias de su agresión, ni siquiera es el saber que tienes un diagnóstico que asusta, lo peor es que no sabes si podrás superarlo, si habrá solución, si hay esperanzas, si se han dado casos anteriores con buen pronóstico. Y sí, aunque al principio nadie quiere dar porcentajes, ni hablar de la gravedad de tu caso, llega un momento en que un equipo médico se reúne para estudiar tu situación personal y con una llamada de teléfono, la más esperada y la más temida, te comunican que se hacen cargo de ti, que se interrumpa la quimio y que te prepares para estar fuerte y animada a la hora de entrar en quirófano. Y qué puedo decir de ellos, los mejores, el equipo de cirugía hepato-biliar del hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Una intervención que se preveía muy complicada, y que lo sería, pero que ellos con su gran profesionalidad solventaron en mucho menos tiempo del previsto. La recuperación fue rápida, los resultados inmejorables y lo mejor que no había que volver a la quimio. Para asegurase la total desaparición de células malignas, si hubieran quedado algunas, se optó por la radioterapia mucho menos agresiva y sin efectos secundarios tan molestos.  No tengo palabras de agradecimiento para todos los que estuvieron a mi lado en aquellos meses. Y ahora me encuentro como si nunca hubiera estado enferma, solo los controles semestrales me recuerdan que la vida hay que vivirla con intensidad, con la certeza de que hay que aprovechar cada momento. Se olvidan los miedos, los terribles dolores, los días interminables en cuidados intensivos, las incomodidades de los tubos y goteros. Recuerdo que en aquellas horas de soledad intentaba no pensar y sentir el aire del colchón que se iba desplazando por mi espalda, mis nalgas, mis piernas, y luego vuelta atrás, así una y otra vez hasta que el sueño, inducido en parte por la morfina, me hacía perder por un rato la conciencia. 



Un gran equipo.







16 comentarios:

Manolo Ruiz. dijo...

Pone el vello de puntas. Un relato tsn sincero y veraz del sufrimiento y del dolor sufrido, por una cruel enfermedad.
Y el sincero agradecimiento y admiración hacia quienes lograron que volviera a la vida, que ahora puede disfrutar.

Juan Carlos Celorio dijo...

Recuerdo las noticias que nos ibas dando por facebook. Esa enfermedad se ha llevado a muchos seres queridos, muy recientemente a un amigo muy querido y cada curación me sigue pareciendo un milagro, con todo el sentido de esta palabra. Un milagro que afortunadamente te llegó.
Un abrazo muy cariñoso.

Ester dijo...

Dichosa enfermedad, mensajera de la muerte que cada vez fracasa mas y y se va de vacío, son muchas las personas que conozco que tambien la han superado. Unos abrazos con cariño

Tracy dijo...

Sólo te envío un abrazo muy muy fuerte

Montserrat Sala dijo...

uerida Leonor: no tenia ni idea que hubieras pasado por este via-crucis. No lo he pasado en mi cuerpo, pero lo he vidido muy de cerca pr dos amigas que las dos se fueros arrastradas por este mal. De eso hace ya bastante tiempo. y de los enfermos de ahora, solo sé que dicen que la que ponen una quimio mucho menos agresiva. También dicen qe se salvan entre las mujeres un 80 po cien de los casos. Que es muchísimo. Seguro que tu estarás,entre este ochenta po cien. Por tu gran corage y lucha te lo mereces de sobra. Y yo te lo deseo de todo corazón.
Me maravilla como nos vamos desnudando todos en el blog. Un fuerte abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Un fuerte abrazo amiga. Un mal trago el que pasaste, te comprendo muy bien, porque yo con mucho menos lo pasaba muy mal en el hospital. No mievquiero imaginar todo ese sufrimiento. Lo importante es que ahora estás bien, y aquello quedó atrás, y si,gracias a esos profesionales.
Un beso

Diva de noche dijo...

Con tu relato he revivido una epoca que cada dia trato de dejar atras..No fue nada digno de recordar ser una especie de conejillo de indias al cual habia que probar uno u otro medicamento para ver cual era efectivo..Tampoco hace bien recordar los dolores..los pinchazos..los cortes y exploraciones, pero lo que si me hace bien..mucho bien..es recordar como jamas me senti abandonada ni por mi familia, ni por mis medicos y amigos...Salud por esas manos que no cuidan ...desde las enfermeras hasta los especialistas...sin ellos y su dedicacion la estancia en esos lugares seria una pesadilla...besossss...

Juan L. Trujillo dijo...

Mucha verdad y mucho sufrimiento hay ese relato que a muchos nos es muy familiar. Mi compañera y una de mis hijas, saben de esas inquietudes, de esos miedos insufribles, cuando te dan el diagnóstico. En una palabra todo lo que tan magistralmente relatas en tu entrada.
Hace bastantes años y aún siguen su visitas semestrales, pero gracias a la sabiduría y el amor de los que las han atendido, la vida hace mucho que volvió a sonreírles, igual que ha ocurrido contigo.
Un beso.

Sindel Avefénix dijo...

Me ha emocionado leerte, primero porque sé que ya superaste ese mal, esa prueba dura que te ha impuesto la vida, y los has hecho con fortaleza.
También me emocionan tus letras ya que trabajo en un hospital y vivo día a día todas esas cosas que contas, desde otro lado, desde afuera, pero sé de que estás hablando.
Te felicito por este homenaje merecido, que extiendo a tu persona también.
Un beso enorme.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Valiente es poco, sera por eso que en esa foto intentas esbozar una sonrisa. Gracias al equipo medico y gracias a tu teson a tu lucha por vivir, a ponerle buena cara al tiempo, por eso tu pesadilla quedo asi, como una pesadilla de la que lograste despertar, mas que valiente, besos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Intenso, sentido, autobiográfico sumamente honesto y crudo. Felizmente en tiempo pasado pero con la suficiente presencia de lo que nós marca para siempre. Me alegra saber que hoy prevalezca el agradecimiento por la atención recibida. 😘 enooorme

Charo dijo...

Me admira la naturalidad con la que has contado una experiencia tan dura y tan dolorosa. Me alegro muchísimo de que ya todo sea un mal recuerdo.Afortunadamente a mí no me ha tocado, aunque lo he vivido de cerca con mi hermana que gracias a los grandes profesionales también lo ha superado.
Un beso

Yessy kan dijo...

Es un relato muy emocionante, que después de recorrer el camino en tinieblas pudistes salir triunfante a la luz. Lindo homenaje a todo el equipo que te cuido y sigue inolvidable en tus recuerdos.
Beso

Mag dijo...

Sé de qué hablas porque me toca vivirlo de cerca pero siempre pienso que hay que pensar en el cada día, confiar en las medicinas y, sobre todo, en el ánimo personal.

Un abrazo muy fuerte y un beso grande.

Pepe dijo...

Recuerdo esa etapa de tu vida Leonor. Recuerdo la inquietud que nos producía y recuerdo buscar en facebook las noticias que sobre la misma nos ibas narrando. También recuerdo el feliz momento en que aquella época quedó afortunádamente atrás. Quedan las revisiones semestrales. Admiro tu entereza de mujer, tu fuerza, tu vitalidad y tus inmensas ganas de vivir. Te admiro a tí.
Merecido homenaje a los profesionales que te sanaron.
Un fuerte abrazo.

Alma Baires dijo...

Como digo en muchos de estos casos, las palabras sobran... sólo te dejo un fuerte abrazo.