viernes, 3 de junio de 2016

CRÓNICA DEL VII ENCUENTRO JUEVERO EN VILAFAMÉS, CASTELLÓN.



Pintura de nuestra amiga Vivian 

La idea de que este año nos reuniéramos en Castellón ya había empezado a gestarse en Aranjuez, en el VI Encuestro juevero .
Hace unos meses nuestros amigos Alfredo y Vivian ya habían proyectado la edición del libro de "Relatos II" con una antología de escritos de los jueveros que quisieran participar.  Para prepararlo todo mandamos unas fotos nuestras, así como una de la ciudad donde vivimos y elegimos un par de relatos cada uno. Para el Encuentro estaban ya editados y los que tuvimos la fortuna de poder asistir, los recogimos allí mismo. A los demás se los fue enviando Alfredo por correo. El libro ha quedado precioso y es un recuerdo entrañable para todos los que formamos este grupo.


En cuanto a la organización de las visitas en el lugar, la reserva de hotel, el tema de las comidas y todo lo demás que nos fue sorprendiendo gratamente, estuvo en manos de Verónica que ha sido una inmejorable anfitriona como hasta ahora lo están siendo todos los amigos que se encargan de atendernos en los encuentros. La ayuda de Alfredo para tenernos al tanto de todo ha sido inestimable.



Muchos de nosotros  estuvimos preguntando por el relato que deberíamos llevar para leer allí  como hemos hecho en los últimos encuentros,  pero nos aclararon que esta vez no había que llevar nada, que allí se nos informaría de lo que había que hacer.
Los amigos que viven en Barcelona, Carmen, Andrés,  Montserrat y Jaume, fueron juntos en coche y tuvieron bastante menos horas de viaje que los que fuimos de la Isla, que estábamos a más de 8 horas de camino sin parar porque con las paradas que tuvimos que hacer se nos elevó la cifra a casi doce horas.  También de la comunidad catalana, de Gerona,  llegaron Inma y su marido.



Carmen y Andrés



Montserrat y Jaume


Inma (Molí del Canyer). Era su primera vez.

Juan Carlos llegó acompañado de Cristina, su esposa y de su hijo Jaime que nos estuvo deleitando con unos soplidos en el cuello y que fue el alma de la fiesta porque es un chaval lleno de energía y muy cariñoso. Fueron los únicos de la zona central que pudieron asistir. Ellos viven en Aranjuez.



Juan Carlos, Cristina y Jaime

De Córdoba habían ido días antes Pepe y Toñi porque se adelantaron para visitar a unos familiares.  Encarni, que vive en Jaén, había pensado viajar con ellos pero en vista de ese adelanto en la fecha, optó por llamarme a mí sabiendo que mi ruta pasaría cerca de Bailén donde podríamos recogerla. Así fue como quedamos de acuerdo para compaginar nuestro horario y que ninguno tuviera que estar plantado en aquella ciudad donde vencimos a las tropas napoleónicas,  no fuera a ser que apareciera algún gabacho despistado.


Pepe y Toñi

De muy cerca de nuestro lugar de encuentro, llegaron Alfredo y José Vicente acompañados de Vivian, nuestra uruguaya preferida que no se pierde ni una cita juevera. Ellos llegaron el sábado temprano y se fueron el mismo sábado ya después de la cena. Nos supo a poco su compañía y apenas tuvimos tiempo de charlar como hubiésemos deseado.


Vivian


Alfredo


José Vicente

 Verónica, nuestra anfitriona, vive en Vilafamés con su marido y sus dos hijos. Me hubiera gustado conocerlos mejor porque apenas tuvimos tiempo de conversar.



Como os he comentado, los que íbamos de más lejos tuvimos que madrugar, aunque no mucho, para emprender el viaje y llegar a Bailén a la hora que habíamos convenido con Encarni que se acercaba desde Jaén en un autobús. Como nos pilló allí la hora del almuerzo y para no tener que hacer otra parada, decidimos comer en el bar de la estación de autobuses  y ya continuamos nuestro camino.
La siguiente parada fue en Siete Aguas para tomar un café. A las 21.00 horas aproximadamente estábamos en el destino y allí ya nos fuimos encontrando con los amigos que habían llegado horas antes. Nos alojábamos en dos hoteles que estaban colindantes, en el L'Antic Portal estaban la mayoría y en El Rullo nos alojamos Diego, Encarni y yo.  
Dejamos en las habitaciones nuestro equipaje y tras una ducha refrescante bajamos a saludarnos con todos y dirigirnos al lugar donde cenaríamos y donde estaban organizadas todas nuestras comidas.  



A Montserrat le tocó dormir en la cueva.





En la primera cena nos entregaron de forma aleatoria una carpeta que contenía un pequeño blog para notas, un lápiz, unos folletos informativos del lugar y una hoja con un tema para escribir y que habría que tener listo para la cena del sábado.


La primera cena

Ni que decir tiene que lo pasamos muy bien  y que si nos fuimos a acostar temprano fue por la paliza del viaje. Aunque algunos tuvieron ganas todavía de empezar a escribir para ir adelantando el trabajo. Yo tengo que confesar que no podía inspirarme con el cansancio que tenía de las horas de carretera y por el vino de la cena.



El desayuno del sábado estaba previsto para las nueve y media ya que a las diez teníamos visita a una bodega donde nos explicaron la elaboración de sus caldos, la tradición vinícola de la zona y nos agasajaron con una cata de sus mejores vinos. También  nos regalaron una botella de su Magnanimus, la estrella de sus bodegas.



Desayunando del sábado, Vivian, Alfredo y José Vicente ya se habían unido al grupo.





Visita a las bodegas Mayo García.




Después de la visita que fue realmente interesante, tuvimos libre un rato y fue entonces cuando aproveché para empezar a escribir mi relato.  

Para el almuerzo quedamos a las 14.00 horas porque a las 16.00 empezaba la visita guiada a la parte antigua de Vilafamés, visita que comenzó a las puertas del Ayuntamiento. 


Pasamos por hermosas construcciones como una casa palaciega donde se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo que Verónica iba a mostrar el domingo después del desayuno pero al que algunos no pudimos asistir para emprender el viaje de regreso. Sólo se quedaron los que por distancia podían permitirse salir más tarde.


Casa Palacio donde se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo

Después de callejear admirando todo lo que veíamos porque es un pueblo realmente bonito y muy bien cuidado llegamos a la plaza donde se encuentra la Iglesia de la Asunción y continuamos la subida hasta el Castillo. 







Fachada principal de la Iglesia de la Asunción


Al principio el Templo fue dedicado a la Natividad de María. 


Fecha de la construcción, 1610.


Nave central y coro.


Retablo del Altar Mayor.


Iglesia de la Asunción


Nuestra guía explicando los detalles de esta iglesia y la inmensa obra que hubo que hacer para poder edificarla en unos terrenos con tanta pendiente. 


Camino del Castillo




Torre defensiva del Castillo


Subiendo a la torre


Al terminar en la fortaleza el grupo se dirigió hacia la Iglesia de la Sangre pero Encarni y yo que nos retrasamos y al llegar a una bifurcación cogimos el camino equivocado y nos perdimos del grupo terminando a las puertas del hotel y extrañadas de no dar alcance al resto de amigos. Gracias al móvil nos pusimos en contacto con Diego que nos fue dirigiendo hacia donde estaban. Ellos vieron la Iglesia de la Sangre y nosotras nos metimos por callejones y llegamos hasta las puertas de la Ermita de San Ramón,  pero tanto caminar por aquellas calles empinadas nos pasó factura y al día siguiente teníamos agujetas en las piernas.



Iglesia de la Sangre.


 Ermita de San Ramón

Una vez terminada la visita volvimos a tener una hora de descanso y fue en ese tiempo cuando pude terminar el relato, pasarlo a la hoja en la que lo leería y pasar de nuevo por la ducha porque era la única manera de despabilarme y no caer en la cama como un tronco.

Antes de cenar estuvimos tomando unas cervezas (algunas preferimos beber agua para hidratarnos bien después de tanto ejercicio) y aprovechamos para dedicarnos los libros. 





La cena empezó a las diez y media y después de llenar los estómagos, yo diría que demasiado, como fue la tónica en todas nuestras comidas, empezamos a leer los relatos comenzando por Verónica y siguiendo el orden contrario a las agujas del reloj con lo que yo quedé para leer la última por el sitio que tenía en la mesa. 
Fue divertido, sorprendente, incluso alucinante, ver cómo los jueveros somos capaces de escribir hasta en las más difíciles situaciones.  



Escribiendo los relatos


Cualquier momento es bueno para anotar una idea.

Los temas fueron defendidos con acierto aunque más de uno esperaba que yo incluyera algún faro en mi relato ya que me tocó el del naufrago, y sabiendo de mi amor por esas hermosas torres de luz no esperaban que no las mencionara.
Allí nos hicimos las fotos de grupo y nos regalaron una botella de vino a cada uno.
Antes de irnos al hotel nos despedimos de Alfredo, de Vivian y de José Vicente. También dijimos adiós a Pepe y Toñi que saldrían temprano para Córdoba. Los demás nos fuimos charlando hasta el hotel y ya en la puerta no encontrábamos en momento de irnos a la cama.
El domingo habíamos quedado a la misma hora, las nueve y media, para desayunar.  
Nos despedimos de los que se quedaron para visitar el museo y Encarni, Diego y yo fuimos al hotel a recoger el equipaje y emprender el regreso a casa.
Nos habíamos comprado unos bocadillos en el mismo lugar donde habíamos hecho nuestras comidas. Como los desayunos eran tan generosos pudimos recorrer muchos kilómetros antes de tener necesidad de volver a comer. Paramos en un área de descanso que se encontraba prácticamente abandonada y allí dimos cuenta de los bocatas y de unas frutas que también nos habíamos apañado.

Al llegar a la estación de autobuses de Bailén pensábamos tomar un café los tres juntos pero dio la casualidad que solo faltaban cinco minutos para que saliera un autobús hacia Jaén. Así que Encarni se quedó para subir al autobús y nosotros dos nos tomamos el café antes de comenzar de nuevo la ruta.




A las seis de la tarde nos acercábamos a Córdoba y llamé a Manuel, mi nieto, para verlo y recoger algunas cosas que me traería para casa porque ya terminan las clases en la Universidad de Derecho donde ha estado estudiando este año.
Dimos un paseo con él y tomamos un refresco antes de seguir el viaje.



Llegamos a casa sobre las diez de la noche, cansados pero satisfechos, deseando reencontrarnos con nuestro hijo y nuestros perros.  Y pensando ya en el VIII Encuentro Juevero que según se habló, aunque todavía sin concretar nada, podría ser en Barcelona.
Esperamos que se elija un fin de semana que tenga al menos cuatro días porque el viaje para nosotros es larguísimo.



P.D. Si encontráis errores os ruego que me lo digáis para corregirlos. Por ejemplo en lo referente a la edición de los libros. 


12 comentarios:

censurasigloXXI dijo...

¿Pero que maravilloso documental es éste, niña?
¡Qué bonito y qué detallado, me encanta!

Gracias por todo, especialmente por la fotografía nuestra, hace tiempo que no teníamos ninguna juntos.

Un abrazo muy grande que os abarque a los dos.

Tracy dijo...

¡VAya reportaje!
¿Y el libro? no me había enterado ¡SE PUEDE COMPRAR?

Sindel Avefénix dijo...

Te ha quedado precioso! Es un gusto leer todo sobre ese encuentro, verlos en las fotografías, conocer a los nuevos. Son un grupo maravilloso de gente linda, por dentro y por fuera.
Alguna vez me gustaría poder estar entre ustedes. Un beso enorme a todos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Excelente crónica que te agradezco compartir con todos nosotros.
Preciosamente ilustrada, además. un fuerte abrazo!

manuel ruiz dijo...

Parece que uno ha estado allí, después de leer esta crónica, tan estupenda.
Poetisa, escritora, periodista... Qué arte!!!

BIBI dijo...

Mejor crónica, imposible. Has hecho un reportaje impecable, mejor que el magnanimus....(imaginate!!!)

Solo te agrego, que ese dibujito que luce en la cabecera, fue otra de mis contribuciones a la causa. Es un disfrute la tarea en grupo, y aportar un ladrillo más en estra construcción nace espontáneamente apenas surge cualquier proyecto.

Siempre faltan horas para conversar....

Destaco la suerte y felicidad de haber dado con gente que en su diversidad, siempre cuenta con cualidades especiales. Podemos (sin que esto signifique política, jajaj) ser muy diferentes y coincidir más o menos, pero se trata de gente que se destaca por su honestidad y en quienes es fácil depositar confianza y cariño. Por todo ello, doy gracias a la vida.

besos y FELICITACIONES por tu buen hacer, que más que bueno es excelente!!!!!

Encarni dijo...

Doy fe de que todo fue así como escribe Leo, pero debo añadir una anécdota que se le ha olvidado anotar. Cuando salíamos del pueblo, la calle principal estaba llena de niños y niñas que hacían la comunión ese día e iban caminando hasta la iglesia. La policia desvió a Diego por una calle para salir, y Leo se dio cuenta que habían prendido una traca por esa calle con lo que al verlo Diego, echó marcha atrás todo lo prudente que pudo, pero nos pilló los cohetes uno a uno y el último debajo del coche. Madre mía que susto!!!! Y que risa!!!! Fue una despedida del pueblo de traca, jejeje.


Una bonita crónica Leo. Lo que hemos vivido en este viaje jejeje.

Un besazo.

matias GARCIA PUPO dijo...

Leonor: Me ha encantado leer el relato de este encuentro , perfectamente narrado como tú lo sabes hacer,con todos sus comentarios y detalles .Las fotografías del reportaje son excelentes , y me han permitido conocer a algunos nuevos de este grupo de tan buena gente

Montserrat Sala dijo...

Hola Leonor: y yo sin enterarme que se habia publicado este magnífico
reportaje. Una crónica fiel,detallada y perfectamente constuida.
Desde el pasado año, siempre pensé que una cronología de los hechos, faltaba. Y mira por donde doña Leonor me leyó el pensamiento. y desde
tan lejos!!! Has estado genial.
GRACIAS! GRACIAS! GRACIAS!

Alfredo dijo...

Grandioso, detallado, extenso, personalizado, ilustrado.
Ya sospechaba yo... ¿Tanta foto? ¡Jajajaja!
Genial Leonor y gracias por lo que me toca, que es un poco de todos.
Besos

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Muy bien la edición del libro juevero.

Y que bien organizado el encuentro de los jueveros. Con desafío incluido.
Parece que la pasaron bien.
Interesante crónica.
Saludos.

Lucia M.Escribano dijo...

Gracias Leonor , por el relato tan bien escrito que ha conseguido llevarme hasta vosotros. No sabes la ilusión que sentí al recojer los libros y viendo las fotos que colgasteis, tu maravilloso relato es el broche final a esa aventura anual que junta letras y corazones al rededor de la amistad. Abrazos y besos amiga.