martes, 24 de mayo de 2016

RELATO EN SEGUNDA PERSONA







Recuerda que hace ya un tiempo  te estuve avisando del riesgo que corrías al emprender el viaje. En aquel momento el país era un hervidero de conflictos, había demasiados problemas y se podía adivinar que tendría que explotar en breve.  Pero tú estabas decidido y eres siempre tan poco dado a escuchar consejos que he llegado a pensar que ni siquiera oíste las razones que te estuve argumentando. Luego pasó lo que pasó, lo que yo temía y todos los que quisimos advertirte. Cuando dejaste de comunicarte con nosotros tuve un mal presentimiento pero en la embajada no se sabía nada de ti, nadie se ponía en contacto ni con ellos ni con tu familia. Desapareciste sin más. Pensé que te habrían secuestrado y me dije que era lo que merecías por cabezota. Luego me entró el pánico temiendo por tu seguridad. Ha sido una larga espera y he pasado tanto miedo que durante estos meses he estado en estado de shock.
Cuando te he visto bajar del avión no he podido hacer otra cosa que llorar. He dejado salir todas las lágrimas que se acumulaban y que no era capaz de liberar porque no entendía tu abandono. Por fin he comprendido el motivo por el que tuviste que marcharte.



4 comentarios:

Manuel Cubero dijo...

Leído me gusta aún más que ayer

Carmen Rubio dijo...

A qué fue ese hombre, Leonor. Me tienes intrigada en lo qué pensabas cuando lo escribías. Un microrrelato muy misterioso en segunda persona, muy bien.

Mercedes Gil Abuelatecuenta dijo...

Qué intriga Leonor.
Me había gustado cuando lo leíste, pero me ha gustado aún más aquí al leerlo tranquila desde casa.
Un abrazo.

manuel ruiz dijo...

Qué misterios tan difíciles de entender; pero qué forma tan bonita de contarlos. Una maestra...