jueves, 20 de junio de 2013

ESTE JUEVES: CARTAS AL DIRECTOR





Sr. Director:

No pare las rotativas, aún no he tenido tiempo de mandar mi carta y quiero que salga al mismo tiempo que las de mis compañeros jueveros. 
Estoy segura, es más pongo el cuello ha que ya todos han enviado su misiva con sus opiniones, quejas, agradecimientos, denuncias, o lo que quiera que hayan querido escribir, lo que sé cierto es que serán escritos impecables, de una gran calidad literaria y de profundos conocimientos, yo no escribo tan bien pero no por eso voy a achantarme, así que me he puesto manos a la obra y le voy a hablar de la mala educación de la que nos vemos rodeados a diario, especialmente cuando vamos conduciendo.
Comienzo por hacerle una anotación que quizá ya sepa pero que es un ejemplo claro de lo encrespados que tenemos los nervios. Más de una vez se habrá tropezado con alguien al doblar una esquina y rápidamente habrá pedido perdón, cosa que la otra persona habrá hecho igualmente; pues ahora recuerde si esa situación se ha dado conduciendo su coche, no hace falta que hayan colisionado, solo con que hayan tenido que frenar para evitarlo ya se produce un enfrentamiento desproporcionado, y es que nos ponemos al volante y perdemos la razón, si se cruza un peatón por una zona no señalizada le damos una pitada que la onda sonora lo pone al otro lado de la calzada, si está cruzando por el sitio indicado pasamos de concederle su derecho, si vemos el semáforo en naranja, en vez ir frenado damos un pisotón al acelerador que se nos pone la cara de Fernando Alonso, todo por no perder un minuto parados cuando en realidad no tenemos prisa por llegar al lugar de destino, es más tendríamos que ser prudentes porque lo importante es llegar. Y qué decir si encontramos una fila de coches parados en una calle, a los pocos segundos ya están oyéndose las bocinas de los últimos que no ven el motivo del parón, y es que cuando vives en una calle estrecha de mucho tráfico y tienes que bajar del coche a una persona de movilidad reducida no tienes más remedio que hacerlo impidiendo por unos minutos el paso, pero nadie lo comprende, el caso es ponerse frenético y desesperarse. Luego pasan por tu lado perdonándote la vida. Y los malos gestos y palabrotas que nos brotan con vida propia, esos que no somos capaces de hacer o pronunciar a la cara si vamos caminando salen de nosotros conductores como agua en el nacimiento del río, a borbotones. Y el colmo de los colmos es si eres mujer al volante, entonces la cosa se complica porque se da por hecho que vas haciendo algo para lo que no estás preparada, aunque hayas aprobado a la primera y ellos hayan tenido que presentarse al examen catorce veces. Las mujeres a coser calcetines y a la cocina que es donde deben estar, lo he oído mil veces, podríamos hablar de violencia de género al volante.
Creo que con estos pocos ejemplos queda explicado que ponerse al volante es como sufrir la transformación del doctor Jekyll en el señor Hyde.
Tenemos que aprender a vivir con menos aturrullamiento, se nos escapa la vida de las manos y queremos vivirla de puntillas, sin saborearla en su plenitud. Para qué tanta prisa.

Atentamente le saluda una mujer aprendiendo a vivir pacientemente.



Espero que si nos cruzamos en algún momento de nuestra vida vayamos a pie, me encantaría saludarlo con buena cara.




Más Cartas al Director, en este caso Directora en :Brisa de Venus, blog de Encarni.




18 comentarios:

H. Fraile dijo...

Buena carta Leonor, tienes toda la razón, hay mucho energúmeno al volante, yo llevo mas de cuarenta años conduciendo y siempre ha sido igual, son individuos que parece que van con la mano en el claxon, dando pitidos a diestro y siniestro por cualquier nimiedad.
Otra cosa que no soporto es a esos nerviosos que se pegan a tu vehículo aunque solo estés adelantando.
Dicen que es un problema de educación, pero veo que pasan los años y no mejora el problema, será por incultura mediterranea.

Matices dijo...

El pan nuestro de cada día, la jungla de asfalto... ¡¡Qué razón llevas!!, cuanto inepto/a al volante haciendo barbaridades. Pues si no quieres vivir un "polstergeist" en toda regla no vayas al país vecino, Portugal ¡¡madre de dios!! esos si que son...
Besos

emejota dijo...

Bueno podría escribir una entrada solo con mis aventuras al volante, muchas por cierto. De momento solo diré que no sufrir el tráfico es una de las razones que me llevo a vivir una vida más bucólica. Ahora, cada vez que alguien se quiere meter conmigo le saco un espejito ad hoc, para que se vea lo guapo que está, o si se trata de mi culpa, pido perdón muy respetuosamente, a ver si cunde el ejemplo.
Respecto a lo coser calcetines, mujer, calcetines que ello indicaría que somos pobres de maldición, ahora bien, coser, bordar, hacer vainica, punto o bolillos mientras tengamos un Damián (entiéndase chofer) SIEMPRE a nuestras órdenes, pues mira, como que no estaría mal, eso sería indicio de otras tantas condiciones muy potables. ¿verdad? ;).
Nada mas, que me ha gustado mucho tu reivindicación. Bss.

Tracy dijo...

El volante es capaz de sacar desde lo más recóndito de nosotros mismos nuestro otro yo, que donde debe estar es encerrado bajo siete llaves.

Cristina Piñar dijo...

Buen tema el que has elegido para tu carta. Es cierto que tendemos a ponernos más agresivos cuando vamos al volante, y digo tendemos porque nos meteremos todos. A mi lo que me da rabia es cuando te despistas unas milésimas de segundo en el semáforo y te empiezan a pitar porque ya esta verde. Que ansias!!! Un beso.

San dijo...

Llevas toda la razón, al volante sale el lado oscuro de las personas. Ese final me encantó, la vida hay que vivirla y disfrutarla sin tantas prisas.
Un abrazo Leonor.

Juan Carlos dijo...

Hay gente para la que el coche debe ser una proyección de su ego; asi todo lo que se refiera al coche adquiere una trascendencia absoluta.
Besos, amiga.

rosa_desastre dijo...

A donde queremos llegar desdoblandonos, colgados de la prisa y el mal humor, la poca tolerancia... Dentro de la maquina infernal nos creemos dioses aaaiiissssss.
Un besazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Creo que los peatones deberían ser más cuidadosos. No cruzar mirando un moderno celular.
Y lo de Hyde es curioso, porque lo Jeckill lo usaba para mantenerse respetable, sin privarse de algo tan oculto, que Stevenson no lo cuenta.

Mar dijo...

Leonor, tu carta es tan real como la vida misma. Hay que ver como se transforma (o nos transformamos) la gente cuando sube a un coche! No se porqué hay que saltar al mínimo cambio increpando a los demás, y ya si el conductor es mujer... como dices, para de contar.

Bss.

censurasigloXXI dijo...

Pues hubo una vez un profesor de música y de renombre, que me dijo que mejor me dedicase a tocar la zambomba (con la obscenidad de su cara incluida) y a hacer trajecitos para las muñecas que es para lo único que servimos...

Beso y cafelito, compi!

Teresa Oteo dijo...

Bueno, Leonor... hay conductores que hasta siguen coches de rubias desconocidas no sé sabe con qué aviesas intenciones! jajaaa
Muy buena tu carta y a ver si conseguimos bajarnos un poco del mundo y dejar de correr!
Muchos besos!!

Encarni dijo...

Desde la redacción le damos la enhorabuena por el tema que ha elegido para enviarnos, porque es cierto que hace falta una mejor educación vial. No porque se tenga un carnet se está por encima del bien y del mal.

Atte.

La redacción

Carmen Andújar dijo...

Tienes toda la razón del mundo, y te has explicado perfectisimamente. La verdad es que como dices tenemos muy poca paciencia, no tenemos espera para nada, y después pasa lo que pasa.
Muy buena carta.
Un abrazo

juliano el apostata dijo...

me ha gustado la parte que toca a tu género...
y sin embargo yo sé cómo defender, si es que hiciera falta hacerlo, a ese género...
veamos: cuando voy dando pedales, suele suceder que a mi espalda se para un coche por que la línea es continua o por que la visibilidad es corta...sabes, leonor, siempre sé que quien se para es una persona mayo, una persona muy jove O UNA MUJER. Y SABES LO MEJOR, NUNCA FALLO.
medio beso.

Charo dijo...

Qué razón tienes Leonor, lo he pensado montones de veces no solo sobre los demás conductores sino sobre mí, me da vergüenza decirlo pero yo soy de las que a veces se transforma, cuando me hacen una jugada sucia, y de mi boca salen sapos y culebras...Eso si, soy consciente e intento controlarme pero a veces...

Fabián Madrid dijo...

El coche saca lo más oculto que tenemos, que cuando vamos a pìe, podemos disimular.
Un beso.

Montserrat Sala dijo...

jajaja! o es para reirse, lo se y disculpa, pero pienso exactamente como tu, és por algunos ocmentarios,
que he leído que se nota el que es machista redomado.
Paciencia amiga. aún queda mucho camino! Un beso