viernes, 4 de agosto de 2017

ESTE JUEVES: CARTA A MÍ MISMA.




Te conozco, a veces, otras no sé si eres una invención del espejo. Sé que te gusta oír el repique de campanas y mirar la luna. Conozco ese palpitar tuyo cuando saboreas la vida, y también sé de tus momentos silenciosos, cuando no acierto a entender si estás o te has ido. Sé que te ignoro cuando me conviene y te llamo en las noches solitarias, cuando nos quedamos a solas, cuando realmente necesito que estés ahí porque lo contrario sería no estar de ninguna manera. A veces no te siento y creo que todo ha acabado,  y que yo, asustada, me niego a abandonar este lugar por miedo a lo desconocido, y me aferro a un fantasma que deambula por las mismas calles agujereadas, por los mismos caminos pedregosos. Tú piensas y yo actúo, a veces contradiciéndonos, ignorándonos la una a la otra para no caer al vacío de las incomprensiones. Tú me inventas cada día para sacarme de un estado eterno de melancolía, para que no note que me muevo en una rutina pegajosa. Te miro y no encuentro la forma de llegar a ti y consolarte, y consolarme. Y renuncio a ti cuando te empeñas en llevarme la contraria, alejándome a la distancia de un pensamiento. Me reprochas y me animas, me quieres y me desprecias según el día, y son las noches las que nos reconcilian, a veces, cuando a solas procuramos un punto de encuentro. Hemos hecho ya mucho camino juntas, a pesar de las divergencias, y sabemos que estamos obligadas a ir en la misma dirección. Si me alejo procura no perderme de vista, yo miraré siempre si sigues ahí, a un paso de mi sombra. 


11 comentarios:

Manolo Ruiz dijo...

Precioso. No se puede estar más dentro de sí misma. Y con qué arte.

Ester dijo...

Buena idea escribirse a uno mismo para decirnos lo que no nos decimos en el espejo. Abrazos

Encarni dijo...

Llegas a tiempo Leonor, y me alegro que hayas compartido esa carta maravillosa que te has escrito, en le fondo nuestras disertaciones con nosotras mismas son así, a veces llevamos el mismo camino y otras nos separamos un poco para volver, porque por mucho tiempo que pase, seguiremos en la brecha.

Un beso grande

Gracias por compartir este trocito de ti.

Montserrat Sala dijo...

Hola Leonor: Not temas tu otro yo seguirià siempre contigo. Unas veces te regañará y habrá otras que aplaudirá tus hechos. Lo que no llego a entender, es como la llamas para
que te acompañe, las noches oscuras.
Recibe mi mas cordial felicitación, porque has vuelto, a la vida solcial de La ISLA . ABRAZOSSSSS Y FLORES PARA TÍ.

SalinaS dijo...

Muy bonita Leonor, carta a tu otro yo, el que a veces lleva la razón pero no le hacemos caso y a veces nos quita la razón sin tenerla. en definitiva, cuerpo y alma, inseparables mientras vivimos.
Abrazos.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Un texto soberbio en donde reconozco uno de mis rasgos más geminianos, la dualidad permanentemente en juego. 😊 un abrazo

Tracy dijo...

Una bonita carta, ¡cuanto le debemos a nuestro yo más íntimo...!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Una relación a veces conflictiva pero también cercana.
Bien planteado.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Alguna vez no sería malo pensar si una de las dos se equivoca.
Porque esta vida, tan cruel, está llena de situaciones complicadas y contradictorias, que hacen que no siempre se acierte a descifrarlas.
Es algo imposible de adivinar; pero puede dar lugar a posicionamientos injustos.

rosa_desastre dijo...

Leyendo tu carta también me he visto a mi misma, en ese espejo de melancolía en el que nos miramos ambas, cada una en su rincón pero con ese hilo invisible que curiosamente nos ata y que en muchos escritos nos delata ¿a que si?
Un beso

San dijo...

Una carta que bien podría ser un poema Leonor. Intima y sencillamente bella, un diálogo con el yo más profundo. Me encantó que lo compartieras con nosotros.Y si te sirve de algo toma los amaneceres, las sonrisas sinceras, la cantidad de amor que recibes y que das, para esos momentos de intensa meláncolia, puedo asegurarte que tenerlos presentes ayuda y mucho.
Todo mi cariño.