miércoles, 11 de enero de 2017

ESTE JUEVES: ¿JUEGAS CONMIGO?



Propuesta de nuestra amiga Lucía Escribano a la que deseamos que todo vaya bien y le mandamos un montón de besos.

El patio de mi casa es particular cuando llueve se moja como los demás. Agáchate y vuélvete a agachar, que las agachaditas no saben bailar. H, I, J, K, L, M, N, A, que si tú no me quieres, otro amante me querrá. Chocolate, molinillo, corre, corre, que te pillo. A estirar, a estirar, que el demonio va a pasar… Aún resuenan en mi recuerdo las canciones que tantas veces coreamos jugando a la rueda. Quizá no afinábamos y ni siquiera comprendíamos bien las letras que cantábamos pero nunca las olvidaremos. Era un tiempo en el que no nos planteábamos el sentido de la vida ni temíamos nada más que a los fantasmas que imaginábamos en la oscuridad. La mayoría de los juegos los disfrutábamos en la calle que en aquella época pertenecía a las personas y no a los vehículos, por mi calle solo pasaba el carro de la basura y algún vendedor como el de los helados con su carrito impulsado a pedales. Tengo una muñeca vestida de azul con su camisita y su canesú. La saqué a paseo se me constipó; la tengo en la cama con mucho dolor. Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis, y ocho veinticuatro, y ocho treinta y dos. ¡Ánimas benditas me arrodillo yo!   No sabíamos sumar pero con qué seguridad entonábamos la cantinela. A tapar la calle, que no pase nadie. Que pase mi abuelo comiendo buñuelos. Que pase mi abuela comiendo ciruelas. Que pase mi tía comiendo sandía. Que pase mi hermana comiendo manzana. Y ni idea de que estábamos rimando pero todo iba quedando dentro, marcando poco a poco las bases de lo que durante años iríamos aprendiendo a manos de los muchos maestros que nos marcarían con más o menos fortuna. 


Nos enlaza Verónica en su blog Censura Siglo XXI



11 comentarios:

Montserrat Sala dijo...

Hola Leonor:aún parece que oigo aquellas voces que cantabamos rimas y canciones populares en todos los colegios, a lahorael recreo. éramos felices, lo malo es que no lo sabíamos. La candidez de aquellos años es lo que realmente echamos de menos ahora. Y no necesitábamos maquinitas ni otros artilugio que nos han venido a ocmplicar la vida.
Me ha gustado recordar contigo aquellos dias y poco pan y muchos agujeros en los zapatos.Un beso.

Campirela_ dijo...

Que bonitos recuerdos , con sus canciones , aunque pase el tiempo siempre están en nuestras mentes , gracias por recordarlas y compartirlas .
Un fuerte abrazo.

Tracy dijo...

Me ha gustado recordar la letra de "pasar la calle", porque yo juego con mis nietos a eso cuando voy por calles estrechas y no me acordaba. Gracias.

rosa_desastre dijo...

¡Ay, esas cancioncillas que se escuchaban en las plazas y en los patios de los colegios cuando la inocencia se alimentaba de juegos y de sol... Nostalgia.
Un abrazo

Ester dijo...

Esas canciones de antes siguen vigentes ahora, a mis nietas se las he enseñado como hice con mis hijas, pero tambien las otras abuelas se las han enseñado a sus amigas, así nuestros recuerdos estan vivos. un abrazo

vivian dijo...

La inocencia. El vivir sin pensar, que es más vivir. Cuando hoy le canto o recito versos a mis nietos y no encuentro sentido a lo que aprendimos en nuestra infancia, dejo a un lado la lógica y lo vuelvo a recitar, y la mamá del elefante Trompita, le sigue haciendo chaschas en la colita, que si no, me quedo sin recursos y sin canciones y que viva la pipa del vino carlón!!!! Mis nietos todavía tienen la suficiente ingenuidad para reirse solo porque yo me río y los hago saltar en un caballito gris que llega hasta París.
Un placer jugar contigo este jueves de juegos
Besosss

Manolo Ruiz. dijo...

Escribir tan bien y combinarlo con recuerdos tan preciosos, es algo que alegra la mañana.
Y la vida.
Porque supone volver, en las ilusiones, a tiempos pasados, que siempre se añoran.

Juan L. Trujillo dijo...

Mientras los chicos jugábamosi a la piola , al burro,a la taba, a la tangana.
Mi calle era la plaza y éramos tan bendita mente irreverentes, que nuestros primeros cigarros de mátala uva nos los fumábamos detras de ls cruz de los caídos.
Besos.



Neogéminis Mónica Frau dijo...

Preciosa manera de evocar los dulces años de aquella infancia!
Un abrazo

San dijo...

Pue todas esas canciones las he ido coreando a medida que te leía. Es cierto no sabíamos de números ni de letras, pero impresa en nuestra memoria está esa rima perfecta. La inocencia en estado puro Leonor.
Un abrazo.

miralunas dijo...

Te saludo con un nudito de emoción en la garganta.
Gracias por acompañarme la memoria!