miércoles, 23 de octubre de 2013

ESTE JUEVES:UN CUENTO




SER LIBRE NO TIENE PRECIO
Una noche de locura, vino, baile, bois-soldados, muchos pasteles y chocolates. La despedida de soltera de Cenicienta fue todo un derroche, el enamorado principe prometió a su amada que no  iba a faltar de nada en su fiesta y dio carta blanca a su bellísima amada para que no escatimara en gastos. Bella, que pudo pasar unas horas sin ver a Bestia se lo pasó bestial. Jazmín llegó en la alfombra voladora y venía bien pertrechada de olorosas hierbas y una magnífica narguile que hizo las delicias de todas las princesas. Alicia pudo olvidarse por unas horas del pesado conejo y del reloj y Blancanieves se libró por una noche de cantar sensibleras canciones a los siete enanos para que se durmieran y poder acostarse sin temor a que uno de ellos se metiera en su cama en busca del calor "maternal".
El día de la boda sonaron las campanas de todo el reino y la hermosa Cenicienta pasó a ser propiedad del príncipe azul. En adelante la princesa no podría hacer absolutamente nada sin haber obtenido previamente permiso de su enamorado. Tuvo tantos hijos que su barriga quedó cubierta de estrías y sus pechos, antes frutos jugosos redondos y turgentes como manzanas, habían cambiado de grupo alimenticio y se asemejaban a pimientos del piquillo asados. Estaba cansada y ojerosa y cayó en una terrible depresión. Enterada de su enfermedad vino a visitarla el hada madrina y la Ceni le pidió solo un deseo, que volviera atrás el tiempo y no se le ocurriera aparecer el día del baile en Palacio, aquel día en que le prestó aquel maravilloso vestido y aquellos incómodos zapatos de cristal. Es más le rogó que después de dejarla con sus harapientas ropas no volviera a aparecer en su vida.  -"Solo quiero volver a ser libre", dijo.  Y la varita mágica le devolvió su vida.


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19 comentarios:

Tracy dijo...

Qué "jartá" de reír me he dado.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Tal incluso le haya tenido envidia a Fiona, casada con un ogro bastante razonable. Por eso no la invitó.

Ester dijo...

Muy divertido, y con moraleja. La libertad no tiene precio. Abrazos

LAO Paunero dijo...

¡ME HICISTE REIR LEONOR! ¡GRAN HISTORIA!

Valaf dijo...

jajajajaja, y cómo ha cambiado el cuento, jajajajaja. Y bueno, esa princesa no tuvo suerte, lo digo porque hay muchos cuentos cuya moraleja es otra. Pero vamos, aligual ese príncipe era de azul-titanlux, jajajaja...

Un beso

censurasigloXXI dijo...

Vaya fiesta de princesas... Eso me ha hecho pensar ¿¿¿Por qué no organizamos un pijama party virtual????

Conectamos los skypes y nos ponemos fulares de plumas rosa, zapatillas de lentejuelas y gafas fashion... Venga que mola!!! :)))

Un abrazo, mira qué risas!

Teresa Oteo dijo...

jajajaja qué bueno!! la que has liado en un momento!
Un beso!!

Natàlia Tàrraco dijo...

Y es que después de la despedida de soltera, frecuentemente en dibus, en cuentos y en realidades, viene el día después y los príncipes azules se vuelven pardos. !Ojalá! a Blancanieves le fuera posible dormir pero sin la compañía de los enanos incluido el príncipe.
Lo aleccionadoras que son las segunadas versiones o más bien, la versión íntegra de los cuentos, leer o ver entre líneas.
Genial. Besito Leonor.

Juan L. Trujillo dijo...

Has roto el encanto, pero has dado en la diana de la realidad.
La única varita mágica que decide en la vida de todos es la Libertad.
Un abrazo.

Fabián Madrid dijo...

Me quedo con la última frase.
Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Bueno, a veces lo que parece maravillos no es tal, y eso le pasó a cenicienta, que mucho principe azul; pero al final igual que todos.
Muy original relato.
Un abrazo

Juan Carlos dijo...

Es que los cuentos son muy incorrectos, por ser algo fatuo, me remito a mi relato del jueves de los celos. Me gusta la historia que cuentas y, como dice Fabián, muy buena la última frase.
Besos.

Charo dijo...

Menos mal que ahí estaba el hada de nuevo para arreglar el desaguisado. Le pasó a Cenicienta como a mi Olivia con Popeye!
Me ha encantado tu cuento.
Un beso

Loquita Diplomada dijo...

Jaja, me divertí un rato!!!
Solo de imaginarme la despedida me mete de la risa.
En cuanto a la vida de Cenicienta, siempre pensé si realmente vivieron felices para siempre, acabas de sacarme la duda, jaja. Muy lindo relato.
Un beso, Jime

Alfredo dijo...

Parece un cuento de la vida diaria, de esos que no hacen falta calabazas
ni hadas mágicas para que existan.

Sería un príncipe azul cobalto, más propio de una pesadilla.
Besos

Pepe dijo...

Y quien me convence a mi que no fue el príncipe el que comenzó a perder su libertad cuando le ajustó el.zapato. Cuestión de puntos de vista.
Un fuerte abrazo.

G a b y* dijo...

Ya con la imagen con la que presentas el relato, empecé a reírme... pero... por qué todo tiene que ser color rosa, jajaja! tú más bien le has dado color risa. Genial tu historia, la Cenicienta, y su castillo del desencanto, ahhhh, que se pensaba?
Me encantó, has sido muy original!
Besos!
Gaby*

rosa_desastre dijo...

¡Que stresssss en la vida de los dibujos animados y con que gracia has desmontado eso que creemos a pies juntillos cuando aparece el principe azulete. Aiiiiisssssss.
Un beso

Cristina Piñar dijo...

Me parece bien la decisión que tomó Cenicienta. No todo en esta vida es dinero y riqueza. Vivía con un príncipe pero no era feliz, prefería su vida anterior, austera pero feliz.Un relato ameno, que engancha y con mucho mensaje. Un beso.