jueves, 18 de octubre de 2012

ESTE JUEVES: LOS LIBROS




No fui una niña lectora, ni una adolescente lectora, mi afición por la lectura llegó con los años, cuando tuve que madurar (tempranamente), y dejar de soñar mis fantasías. Creo que mi falta de necesidad por los libros se debía a mi enorme imaginación. Estaba todo el día actuando en una gran obra teatral en la que unas veces era princesa y otras un guerrero famoso en busca del tesoro más valioso del mundo. Me gustaban las correrías por los muros de las salinas y los conciertos que ofrecía a un invisible público situándome frente al espejo del armario de mi abuela.
El primer libro de lectura que tuve fue "Zapatos de Fuego y Sandalias de Viento", que como podéis comprobar aún está en casa, algo pintarrajeado después de pasar por las manos de mis hijos. Fue una lectura obligada del colegio, allá por el año 1963. Su lectura fue entretenida pero nada de emocionante al lado de mis propias aventuras. 
Ahora la lectura para mi es de lo más gratificante de la vida, en los libros me pierdo a vivir otras vidas, viajo con los protagonistas, amo, sufro, sueño, temo, me alegro o me entristezco, he llorado con algunos finales y he deseado el mal a más de un tirano, he intrigado en la Corte, he luchado en Trafalgar, he construido catedrales, he paseado por los puentes de Madison, he descubierto nazis escondidos, he cosido en Tetuán, he pernoctado en un monasterio donde morían monjes envenenados, he llorado con Isabel la muerte de Paula, he recordado con García Márquez, las putas tristes, he maldecido a los señoritos de los cortijos, sus cacerías y su despotismo,  he pasado hambre y miedo junto al Lazarillo, he reído con la Comedia de la Olla, y....miles de historias más que sería imposible enumerar.
 Ahora disfruto plenamente la lectura.



20 comentarios:

Lola Polo dijo...

¿Sabes?,Leo, yo tampoco fui ni de niña ni de adolescente una buena lectora,a mi también me vino mi afición por la lectura de mayor, y siempre tuve como referente a mi hermana. Ella era la que me animaba a leer tal o cual libro, hasta que adquirí mis preferencias.
Ahora, no sabría vivir sin un libro

Un beso

LOla

Carmen Andújar dijo...

A veces cuesta entrar en la lectura, cuando una es niña, a mi me pasó también; pero cuando entras no la puedes soltar.
Un abrazo

Valaf dijo...

Leo cuando puedo y si puedo intento encontrar siempre un espacio para leer. Para mi es vital.

Un beso

Natàlia Tàrraco dijo...

De niña conviene la aventura, la imaginación convertida en ejercício, de mayor es lo mismo, pero sin cansarse tanto, no cansa la lectura, da hambre y sed, da inventiva, crea sueños y crea adicción.
Estamos en lo mismo amiga mía.
Besitos.

H. Fraile dijo...

Los libros nos enseñan muchas situaciones de la vida, con personajes de todo tipo y condición.

A todos nos encanta leer libros apasionantes, esos libros que empiezas y no los puedes dejar.
Un abrazo.

Rochies dijo...

Primero te dedicaste a escribir tu mejor libro y no dudo que a leerlo a medida que transcurría.
Hay un párrafo en el cuento El Sur que me hace pensar en el sentimiento de este post.

"A lo largo del penúltimo andén el tren esperaba. Dahlmann recorrió los vagones y dio con uno casi vacío. Acomodó en la red la valija; cuando los coches arrancaron, la abrió y sacó, tras alguna vacilación, el primer tomo de Las Mil y Una Noches. Viajar con este libro, tan vinculado a la historia de su desdicha, era una afirmación de que esa desdicha había sido anulada y un desafío alegre y secreto a las frustradas fuerzas del mal.
A los lados del tren, la ciudad se desgarraba en suburbios; esta visión y luego la de jardines y quintas demoraron el principio de la lectura. La verdad es que Dahlmann leyó poco; la montaña de piedra imán y el genio que ha jurado matar a su bienhechor eran, quién lo niega, maravillosos, pero no mucho más que la mañana y que el hecho de ser. La felicidad lo distraía de Shahrazad y de sus milagros superfluos; Dahlmann cerraba el libro y se dejaba simplemente vivir"

Neogéminis dijo...

En cambio yo, creo que fue en mi adolescencia la época en que más he leído...no demasiado, aclaro, pero sí bastante más de lo que leo actualmente.Eso sí, creo que llevo aún fresco todo el bagaje de aquellas lecturas, al menos del espíritu, que es lo más importante, lo que no se pierde.

Un abrazo

Cecy dijo...

Es todo un arte ser creadora de tus propios personajes, cantar o bailar frente a la multitud que había delante de aquel espejo, mágico.
Pero lo cierto es que cuando pica el bichito de la lectura, nos apasionamos, mas allá de la edad.

Un abrazo.

Mari Carmen Polo dijo...

Yo empecé leyendo cuando era un coco - de chiquita, no de fea, ¿eh? Recuerdo que, con apenas 6 ó 7 años, les pedía prestados los TBOs a los hermanos de mis amiguitas. Lo leía todo, todo, todo. Me leí hasta la obra completa de Roberto Alcázar y Pedrín, prestada por unas hermanas muy mayores, médicos las dos, cuando estuve malita una semana, allá en Motril. Creo que yo debía tener 11 años.

Me acuerdo del Jabato y del Capitán Trueno, que me dejaban los chicos del barrio, de los Mortadelos, y de tantos otros cuentos de 'chicos', que me gustaban mucho más que las novelitas rosas de chicas. Y a partir de ahí, comencé con los libros de las bibliotecas del colegio, hasta agotarlos (las bibliotecas eran modestas, claro está, pero tenían sus libros, y un curso entero da para leer mucho, lo sé bien) y los que yo compraba incluso por correo, y los que me prestaban. He sido, y soy, lectora compulsiva. Puedo leer tres libros en dos semanas, y si me apuras, un libro en un día (cosa que he hecho en varias ocasiones) ¿Y sabes por qué? porque mi abuela Pura, de Motril, estaba siempre leyendo, y eso caló en mí, y porque con la lectura me aislaba de la tristeza de perder a tantos y tantos amigos, cada dos por tres, cuando cambiábamos de pueblo. Ellos, los libros, han sido mi tabla de salvación en multitud de ocasiones. Lo siguen siendo. Ahora leo en castellano, francés e inglés, y no podría vivir sin los libros. Nunca.

Me alegra, pues, que tu también seas una lectora asidua. Es fabuloso perderse en las historias que nos cuentan los libros :)

Un abrazo.

San dijo...

Tu Leonor primero imaginaste y creaste a tu ritmo, a tu modo, luego vino la comparación y la ilusión de vivir lo que otros imaginaron y crearon. Tanto monta, monta tanto.
Un abrazo.

Lupe dijo...

Y yo he disfrutado leyéndote. Habría que haberte visto delante de ese espejo. Lo que si que has dejado claro, es que fuiste una niña feliz, a la que ayudó, y mucho, su fantasia.

Te dejo un abrazo.

Lupe

José Vte. dijo...

Lo importante no es cuando, si no la intensidad con que se entra en el mundo de la lectura y la literatura. A ti te costó entrar, pero la manera de repasar tanta obra maestra transmite mucho amor por esos libros tardíos.

Me gustó mucho como lo dijiste.

Un abrazo Leonor

censurasigloXXI dijo...

Esa es mi vida. al contrario que tú, mi casa estaba repleta de libros ya cuando nací, los hermanos Grimm, Julio Verne, La metamorfosis, tebeos de cualquier tipo... creo que he devorado más papel que leche!

Un beso, amiga mía, nunca es tarde para empezar...

Juan Carlos dijo...

Ah, esas aventuras que uno imagina, me encantan, mejores que el propio libro. Preferir´çia hablar de ello, pero, como dijo aquel, estamos para hablar del libro. El que citas no lo conozco, pero sí reconozco muchos de esos a los que haces referencia, muchas me encantan.
Besos.

Pepe dijo...

Yo sí que fuí siempre un lector empedernido, tal vez por que era más aburrido que donde los fabrican y mi forma de vivir aventuras era enfrascarme en la lectura de las mismas. Me gusta el repaso que le has dado, sin dar títulos a muchas obras literarias que me son familiares.
Un abrazo.

miralunas dijo...

me ha pasado y me pasa como a vos, Leonor. qué bien los has contado!

saludos!

Mar dijo...

Sin lugar a dudas, la lectura es uno de los (cada vez menos) placeres que nos da la vida.

Bss.

Sindel dijo...

En cualquier momento en que nos llega el amor por la lectura se queda para siempre y nos va llevando por mundos diferentes llenos de magia, de alegrías, de penas. Tal como vos lo mostrás en este relato, nos enriquece el alma.
Un abrazo.

ibso dijo...

Y espero y deseo que haya menguado ni un ápice tu imaginación de antaño, más bien al contrario.
Un abrazo

Gastón Avale dijo...

Lo das a entender tan bien... Como uno realmente toma parte en las historias.... No podrías haberlo dicho mejor. Un beso!