martes, 16 de agosto de 2011

MI CASTILLO



CASTILLO DE SANCTI PETRI

Quizá esta es la imagen de mi entorno que más fotógrafos han capturado.

   Para mi tiene un significado especial porque mi abuelo, D. Antonio Beltrán Vega,  fue el responsable del faro ubicado dentro de la torre del castillo. Desde pequeña he oído hablar de Sancti Petri como un lugar de felicidad.  Allí vivieron su niñez mi madre y todos sus hermanos. Mi abuela, que tuvo nueve hijos, se vió en muchas ocasiones muy sóla, aislada del resto del mundo, en una época en la que no se tenía un coche aparcado a la puerta de casa. Allí sufrió la muerte de dos de sus hijos. Allí disfrutó de muchos otros momentos cuando con poco una familia era capaz de sentirse afortunada.
  Tengo mil relatos de las cosas que allí pasaban. Mi tía Isabel que era la mayor de los hermanos, me contaba en las noches de verano sentada en el escalón de la puerta de la casa ( ya viviendo en San Fernando), todos sus recuerdos de aquellos días en su añorada casa construida por Obras Públicas a imagen de muchas otras casas para uso de los faristas. Una de las mejores del pueblo que vivía de la pesca del atún y de su fábrica de envasado. Ella recordaba a su dueño y cómo mi abuelo nunca permitió a ninguna de sus hijas que fueran a dicha fábrica a trabajar.
  Sus vidas allí transcurrían pausadamente.
  En una ocasión y acompañada de Javier, farero de Cádiz, visité la isla del castillo y subí a su torre donde se halla la linterna del faro. Para mí fue sobrecogedor pisar esos lugares y pensar que muchos años antes mi familia había caminado por ese mismo suelo. Gracias a la amabilidad de Javier también tuve ocasión de leer las anotaciones del libro de diario que había ido escribiendo mi abuelo con una preciosa letra dibujada con esmero con pluma y tinta. Aún recuerdo sus plumillas y  tinteros guardados en una alacena de la casa en la que vivieron en esta misma calle en la que ahora vivo yo.
  Podría estar días y días contando anécdotas de esa pareja que fueron mis abuelos y de su prole que son mis tíos y mi madre. Seguro que pronto tendré necesidad de seguir con esta historia.
   Hasta entonces os deseo todo lo mejor.


1 comentario:

Mari Carmen dijo...

Pues ya sabes, Leonor, aquí tienes el medio de expresarte, de contar todas esas anécdotas, y poder compartirlas con todos los que llegaremos aquí para leerte.

Será estupendo poder leer tus andanzas de chicuela.

Entonces ya sé por qué te gustan tanto los faros... :)

Un abrazo